I. Las Relaciones Sociedad y Naturaleza
Vivimos tiempos sombríos y de grandes desafíos para la afirmación
y la defensa de la democracia, de la Paz y de la sostenibilidad de nuestra América
Latina y del planeta.
La ampliación de la
conciencia ambiental a nivel mundial es una necesidad para la construcción de
una nueva perspectiva de sociedad que sea democrática y sostenible. Los
problemas económicos, sociales y ambientales, tanto mundiales como
continentales y nacionales, continúan siendo retos políticos a ser resueltos
para la construcción de otra perspectiva de ocupación del planeta por la
sociedad humana.
¿Es posible una sociedad mundial sostenible?
La búsqueda de alternativas para la superación de la realidad actual insostenible, reclama la necesidad de construir una nueva agenda para las cuestiones de la sostenibilidad mundial, continental y nacional (Agenda 21, ONU, ECO 92, Agenda 20-30).
La construcción política, económica, social, ambiental y cultural
de la sociedad sostenible continúa como un desafío de la humanidad. Algunos
valores deben fundamentar esta construcción: la comprensión de la democracia
como la creadora de las condiciones para una gobernabilidad mundial,
continental y nacional; el multilateralismo, como fundamento del diálogo
permanente entre los pueblos para la superación de los actuales desafíos
políticos, económicos, sociales y ambientales y la construcción de una cultura
para a paz, son los principios de la sostenibilidad humana en el planeta.
La sociedad mundial sostenible estará comprometida con la equidad en la distribución de la riqueza producida por los que trabajan, preservando los valores ambientales, culturales y espirituales construidos históricamente por la humanidad, con una participación activa de la Ciudadanía, del Estado, del Mercado, de la ONU y de otras organizaciones internacionales como factores estructurantes y necesarios de la sociedad, incluso en Brasil y en América Latina. Estos son los retos de la construcción de nuevas Políticas Públicas que se quieren sostenibles y que deben ser discutidas en los planos nacional, continental y mundial.
II. Los desafíos del desarrollo y de la sostenibilidad
En el inicio de la colonización en Brasil, la carta de Pero Vaz de
Caminha al rey Don Manuel, del 1° de mayo de 1500, es una declaración original de
las riquezas naturales y potencialidades brasileñas:
“Nela, até agora, não podemos saber que haja ouro nem prata, nem nenhuma coisa de metal, nem de ferro; nem as vimos. Mas, a terra em si é muito boa de ares, tão frios e temperados, como os de lá. Águas são muitas e infindas. De tal maneira é graciosa que, querendo aproveitá-la, dar-se-á nela tudo por bem das águas que tem.”
“En ella, hasta ahora, no hemos encontrado oro ni plata, ni ningún otro metal ni hierro; ni siquiera los hemos visto. Pero la tierra en sí es muy buena, con un aire tan fresco y templado como el del lugar aquí. Hay agua en abundancia. Es tan fértil que, si uno quisiera cultivarla, todo crecería allí gracias a su gran cantidad de agua”.
Así, las relaciones entre la sociedad y la naturaleza en Brasil, desde la colonización, es acompañada de conflictos y contradicciones. Hace parte del proceso actual de desarrollo del capitalismo brasileño, resultado de las relaciones históricas de los diversos actores políticos, económicos, sociales y ambientales que determinan el funcionamiento del Estado y de la Sociedad en Brasil y en Latinoamérica. .
Los Desafíos de la Sostenibilidad
Por lo visto, desde las expediciones colonizadoras, la economía
brasileña y latinoamericana continúa siendo exportadora de recursos naturales
para atender al mercado mundial, lo que ha elevado los niveles de degradación
ambiental de los ecosistemas brasileños y latinoamericanos.
Los desafíos de la sostenibilidad en Latinoamérica continúan en la
actualidad en el sentido de la preservación de nuestras ancestralidades, del territorio,
de las riquezas naturales, de nuestra biodiversidad, como fundamentos
estratégicos para nuestra sociedad latinoamericana.
En Brasil, la búsqueda de la sostenibilidad es parte integrante de
nuestro proceso histórico, cultural, político, económico, social y ambiental.
Su síntesis está reflejada en la propia Constitución brasileña, aprobada en
1988, que dedica un capítulo al medioambiente, el capítulo VI, que en su
artículo 225 declara:
“Todos tienen derecho al medioambiente ecológicamente equilibrado,
bien de uso común del pueblo y esencial a la buena calidad de vida,
imponiéndose al Poder Público y a la Colectividad el deber de su defensa y
preservación para las presentes y futuras generaciones.”
Esta visión de totalidad, de entender la construcción de las
políticas públicas como una relación entre el Estado y la Sociedad, incorporada
en el capítulo VI de la actual Constitución brasileña, en relación con la
política ambiental, supera dialécticamente las visiones anteriores del
tratamiento de la cuestión ambiental en Brasil.
Por lo tanto, la explicitación de las contradicciones y conflictos
del actual modelo de desarrollo, a través de un pacto político entre el Estado,
el Mercado y la Sociedad Civil, abre caminos para la construcción de la
sostenibilidad en América Latina.
En América Latina, como en Brasil, una parte considerable de la
población no tiene sus derechos constitucionales atendidos, como educación,
salud, vivienda, seguridad pública y trabajo, fundamentales para la vida.
El modelo sostenible en América Latina debe ser construido en
función de las potencialidades nacionales, integrando nuestra biodiversidad,
territorio, riquezas minerales, petróleo y gas,
agua, energía de biomasa, solar y eólica disponibles. Los límites
impuestos a la economía basada en carbono colocan a Brasil y América Latina en
una situación destacada en relación con la matriz energética mundial, con
ventajas comparativas primordiales en la perspectiva de una sociedad
sostenible.
En relación con Brasil, la redemocratización de la sociedad
brasileña, desde la de 1988, ha mejorado
en términos de inclusión social y reducción de las desigualdades. Sin embargo,
aún somos una de las sociedades más desiguales, una de las primeras en concentración de
riqueza a nivel mundial. La parte incluida de la población brasileña en el
mercado, en los últimos años, no ha conquistado una efectiva ciudadanía en el
trabajo, movilidad, seguridad, saneamiento básico y en la educación. Hay mucho
que hacer.
Así, el nivel de desarrollo científico, tecnológico, industrial y
empresarial de la sociedad latinoamericana debe estar en sintonía con la
construcción de la sostenibilidad económica, social y ambiental.
En ese escenario se asienta con solidez la centralidad de la
construcción de políticas públicas de ciencia, tecnología e innovación,
ampliando las inversiones en la industria, agricultura y ganadería para
incrementar la productividad y enfrentar las desigualdades sociales de las
áreas rurales y urbanas de Brasil y de América Latina.
Con relación a la cuestión urbana, los problemas sociales se
acumulan en estas áreas de gran concentración de población. Las ciudades
latinoamericanas concentran la población y las desigualdades. La reforma urbana
se presenta como una de las variables estratégicas en este modelo que se quiere
sostenible.
La propiedad del suelo, la reorganización del espacio urbano, del
sistema de movilidad, seguridad, vivienda, salud, educación y la
reestructuración de los servicios públicos serán cuestiones fundamentales a ser
consideradas. El fortalecimiento de las municipalidades y las políticas
regionales, con el estímulo a la participación de los ciudadanos en la
formulación e implementación de las políticas públicas, será determinante en
este proceso de construcción de la sostenibilidad en nuestro continente.
Así, es urgente una reforma
política para la consolidación y ampliación de la democracia. La discusión de
la estructura, definición de los límites de actuación del Estado y del Mercado,
de las Agencias de Regulación, Consejos y otros órganos del Poder Ejecutivo,
Legislativo e Judicial desafían a Brasil y a toda América Latina.
Por tanto, es importante evaluar cómo la cuestión de la
sostenibilidad está siendo formulada e incorporada en las políticas públicas en
Brasil y en América Latina. El papel de los distintos actores políticos,
económicos, sociales y ambientales, sus respectivos instrumentos y condiciones
de implementación, nivel de transversalidad y la participación efectiva de la
sociedad, así como la continuidad y profundización de las políticas de combate
a las desigualdades étnicas y de género, son estructurantes en este modelo que
se quiere sostenible para Brasil y América Latina.
Por último, comprender y trabajar las cuestiones de la
sostenibilidad en nuestros países como parte de nuestra historia en sus
relaciones con la naturaleza, permitirá trascender los problemas de la sociedad
actual en Brasil y en América Latina, buscando soluciones y, sobre todo,
identificando las diferencias y los reales intereses entre los diversos actores
en cuestión, creando los fundamentos de nuevas relaciones políticas, económicas,
sociales con la naturaleza.
Finalmente, el desafío de la sostenibilidad en Brasil y en América Latina es de la construcción de una sociedad con más democracia, ampliando los espacios de participación y de decisión de la ciudadanía, con una economía preocupada por la inclusión social y la preservación de nuestra biodiversidad, realizando las reformas política, económica, social y ambiental necesarias y aún por hacer en la sociedad latinoamericana, donde la cultura de la paz sea el fundamento de la sociedad futura que se desea sostenible.
*George Gurgel de Oliveira, Doutor, Director del Instituto Politénico da Bahia. Apresentação no Seminário em Puebla, Mexico, 05/11/2026.
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