El Clarin (Chile)
Para salir del centro de las atenciones por
sus vínculos con el “banquero” Daniel Vorcaro, jefe del grupo criminal asociado
a la mayor estafa financiera de la historia republicana, el senador Flavio
Bolsonaro recurrió a un encuentro con Donald Trump para discutir –según él-
algunos temas importantes para el país. Después de la mentada visita, el
gobierno de Estados Unidos tomó 3 medidas que afectan de lleno en la soberanía
e independencia de Brasil.
La primera de ellas fue atribuirle el estatus de terroristas a dos facciones del narcotráfico local, el Comando Vermelho (CV) y el Primer Comando de la Capital (PCC), lo cual puede significar que las instituciones norteamericanas, como la DEA, pueden intervenir en territorio brasileño para combatir a ambos grupos, caracterizados ahora por el gobierno Trump como narcoterroristas.
La segunda arremetida ha sido contra los
controles que ha venido ejerciendo el gobierno sobre la actuación
desproporcionada de las big
techs y sus plataformas digitales, ya que existe el riesgo
permanente de la difusión de contenidos criminales en las redes sociales, lo
cual nada tiene que ver con la libertad de expresión, como erróneamente alegan
los funcionarios estadounidenses.
La tercera medida ha sido la aplicación de un
nuevo y elevado arancel de 25% a los productos importados por ese país. A pesar
de que la Secretaria de Comercio Exterior dice estar evaluando hace más de un
año aplicar las reglas tarifarias punitivas contra el gobierno brasileño,
resulta sospechoso que solo ahora vengan a anunciar la aplicación del
“tarifazo” sobre las exportaciones brasileñas y presionar para la extinción del
PIX, que estaría afectando a las diversas empresas de tarjetas de crédito con
sede en Norteamérica. El documento de esa Secretaria cita más de 20 veces la
plataforma electrónica de transacciones financieras que fue creada por el Banco
Central para facilitar las transferencias de dinero entre personas físicas y
empresas, sin ningún costo adicional para los usuarios.
De esta forma, los hijos del ex presidente
condenado y preso por tentativa de Golpe de Estado, continúan requiriendo a un
desequilibrado como Donald Trump para que imponga medidas coercitivas a la
nación brasileña., con el objetivo de influir en el próximo pleito electoral.
Ciertamente esta jugada desesperada del Clan Bolsonaro para boicotear al
gobierno de Lula tendrá consecuencias, pues de ser aplicadas efectivamente las
políticas de intervención y las sanciones tarifarias por parte de Estados
Unidos, la situación económica, la soberanía y la democracia brasileña se verán
comprometidas, con enormes costos para la población.
Su impostura ha sido denunciada de inmediato
por diversos sectores de la vida política y el presidente Lula lo ha acusado
directamente de “cometer una traición a la patria”, pues efectivamente su
encuentro con Trump obedece al claro propósito de perjudicar la estabilidad del
país para obtener el apoyo electoral de los sectores que se vean afectados con
los procesos inflacionarios, el desempleo y la pérdida del poder adquisitivo
que sobrevengan a la crisis económica que el conjunto de dichas sanciones
pueden generar.
Esta iniciativa de carácter oportunista
promovida por la extrema derecha, probablemente va a influir para que sectores
de votantes independientes o que se identifican con una derecha moderada, se
inclinen finalmente por apoyar en las urnas al actual mandatario. Si Flavio
Bolsonaro decidió renunciar a ser un candidato para presidente de la República
y transformarse en un postulante a regente para administrar una colonia de los
Estados Unidos, los electores le darán la espalda, desenmascarando su narrativa
de encarnar un pretendiente moderado a la jefatura del gobierno.
Por el contrario, es cada vez más evidente
para la mayoría de los ciudadanos que su postura representa un completo
embuste, percibiendo a dicho personaje como un sujeto entreguista, subordinado
a los intereses de la nación del norte. En un estudio realizado a 100 mil
grupos de WhatsApp y Telegram, monitoreados por la empresa de análisis de datos
Palver, se constató que el 81% de las publicaciones y post en esas plataformas
consideran que Bolsonaro es culpable directa o indirectamente de las amenazas
que recaen sobre el PIX y de las nuevas tarifas anunciadas por el gobierno de
Estados Unidos. De hecho, se viene utilizando masivamente en las redes sociales
el término “Tariflavio” para asociar el excesivo aumento de los aranceles
impuesto al país, con la reciente visita del senador al presidente Donald
Trump.
Por su parte, el gobierno brasileño pretende
reiniciar negociaciones con la administración estadounidense y ser espera que
la próxima reunión Cumbre del G7 en Évain-les-Bains entre el 15 y el 17 de
junio, sea una oportunidad para que el presidente Lula se encuentre con su
homólogo norteamericano para tratar de neutralizar las sanciones que le han
sido impuestas a Brasil.
En cuanto al hijo del ex capitán, se trata de un candidato sin ningún peso intelectual, ni estatura moral, ni preparación para asumir los destinos de la nación, acorralado por antiguos escándalos de fraude (rachadinhas), por los vínculos con las milicias que aterrorizan a la población en las principales capitales, por sus negocios y corruptelas con empresarios inescrupulosos y, ahora último, por su campaña para perjudicar a Brasil solo pensando en favorecer los intereses propios y de su familia.

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