sábado, 20 de dezembro de 2008

Gobernar el mundo nuevo

Massimo D'Alema
Fonte: Gramsci e o Brasil

Ante todo, quiero agradecer las palabras con las cuales me ha introducido Carlos Fuentes en esta Conferencia. Así mismo, me siento profundamente honrado por la invitación que él y Gabriel García Márquez me han hecho para participar en esta prestigiosa Cátedra dedicada al ilustre escritor argentino Julio Cortazar.

Por casi veinte años, desde 1989 hasta hoy, hemos vivido una época de extraordinarios cambios, pero ahora quizás, este es mi convencimiento, estamos viviendo un verdadero cambio de época.

Dos eventos nos muestran este nuevo escenario mundial.

Primero, la elección de Barack Obama a Presidente de Estados Unidos de América. No es sólo el retorno — por fin — de los demócratas. Como no es sólo — también por fin — la derrota de los neo-conservadores después de grandes desastres para los Estados Unidos y para el mundo. Es algo más. Se trata de un cambio no sólo político, sino generacional, cultural, podríamos decir antropológico.

George W. Bush ha sido el jefe del mundo occidental. Barack Obama se presenta como un líder global, quizás tendremos el primer líder mundial. Y esto es así también por su persona, por su historia personal, por su familia. Era difícil imaginar un Presidente de Estados Unidos, cuya abuela vive todavía en un pueblito africano. En su familia hay negros y hay blancos, pero hay más: su madre se ha casado en segundas nupcias con un indonesio y tiene un cuñado chino. En pocas palabras, en su historia personal está el mundo entero. Es un fruto de la globalizacion.

La elección de Obama ha sido también una elección mundial. Los europeos han “votado” en masa por Obama, pero también los inmigrantes guerrerenses de Chicago. Con una participación emotiva extraordinaria. Con un apoyo casi unánime a su candidatura. Y al final ha sucedido lo que raramente había sucedido: el candidato apoyado por la opinión pública internacional ha conquistado los electores norteamericanos.

El segundo evento, que se ha entrecruzado con el primero, ha sido la dramática crisis financiera y económica internacional. Todo esto ha sucedido entre octubre y noviembre de 2008.

Estamos viviendo el trastocamiento de la economía mundial y sólamente el tiempo nos permitirá evaluar plenamente sus efectos. La crisis no golpea sólo la finanza, sino también la economía real y la sociedad. Sobre todo, no se trata sólo de una crisis económica, sino del declino de una entera época cultural y política. Desde 1989, una cultura ultraliberal dominante nos ha inculcado la idea que la globalización sería realizada a través del dominio de un mercado sin reglas y sin instituciones. Se ha afirmado el concepto que el fin de la política, de la historia, de las ideologías habría generado una nueva estación de prosperidad y armonía. Hoy día, esta teoría de una economía liberada de los vínculos de la política, capaz de producir efectos benéficos, garantizar desarrollo y riqueza para todos, se ha revelado completamente erronea. Se podria decir que la ideología del fin de las ideologías fué la ultima ideología del siglo pasado.

La ilusión que el mundo se gobernase por sí solo, que los procesos económicos de la globalización contasen con un mecanismo auto-correctivo en sus propios mercados, ha sido disuelta completamente. Este cambio de época requiere, en primer lugar, tratar de tomar el control de la situación. Reducir los factores de riesgo y de peligro. Abrir una fase que nos lleve a un mundo mejor y que nos evite el peor de los mundos posibles.

La política, la intervención del Estado en la economía, reglas e instituciones supranacionales capaces de condicionar el mercado global nos aparecen hoy absolutamente necesarias. La política reinvindica su necesaria primacía.

Nosotros sabemos, sin embargo, que el retorno a la política puede efectuarse mediante modalidades bastante diferentes. La historia nos recuerda que después de la grande crisis de 1929, en Estados Unidos, la acción del Estado que permitió relanzar la economía fue acompañada por un reforzamiento de la democracia. Fue el apogeo del New Deal: grandes inversiones económicas, reglas, reformas y promoción social de las clases más pobres. Durante esos mismos años, en Europa, la crisis provocó, en cambio, un brutal giro a la derecha, anticipado por el nacionalismo económico agresivo, corporativo y proteccionista. En Italia se consolidó el régimen fascista y en Alemania nació el nazismo, abriendo así la vía a la Segunda Guerra Mundial.

Eso nos recuerda que frente a la crisis del neo-liberalismo tenemos que poner atención a no arrojar el bebé con el agua sucia, porque el bebé es la libertad.

Hoy, el verdadero desafío para la política es perseguir la economía en el camino de la globalización, alcanzarla y saltarle encima para buscar de regular su paso y disciplinar su fuerza. Una globalización sin reglas y sin instituciones lleva consigo una carga de anárquica dissolución de toda posible seguridad para los individuos y para los Estados.

Nuestra agenda, en realidad, es bastante clara. En el inmediato, tenemos que controlar la crisis financiera y relanzar el desarrollo de la economía real para superar la recesión. En un plano más estructural, nuestra tarea es afrontar las tres grandes contradicciones de la globalización: el problema de la desigualdad social y la lucha a la pobreza; los conflictos étnico-religiosos y entre civilizaciones y culturas; los riesgos ambientales, en primer lugar, el cambio climático.

Para desarrollar plenamente esta agenda es necesario, contextualmente, resolver las cuestiones fundamentales de la governance internacional. Y aquí una gran oportunidad se ha abierto con la crisis del unilateralismo norteamericano. Esta otra ilusión: que la única superpotencia pudiese garantizar la estabilidad y la gobernabilidad del mundo, también ha sido disuelta.

La cuestión, en realidad, es relativamente simple: cuanto más el mundo sea percibido como una realidad unipolar, tanto más el país dotado de mayor riqueza y potencia será considerado como el enemigo a combatir por parte de quien, en la era de la globalización, sufre las desigualdades, la exclusión y la negación de los derechos. El profesor Joseph Nye propone a Estados Unidos basarse en el soft power más que en la potencia de su máquina militar. Es interesante, por lo demás, que esta expresión la presente como la traducción del concepto de hegemonía de Gramsci.

Para Gramsci, la hegemonía es la capacidad de basar la dirección política en el consenso, orientando la posición de los demás con base en una visión de la realidad más alta y persuasiva. “El soft power — escribe Nye — deriva en gran parte de los valores. Estos valores se manifiestan en la cultura y en las políticas que se persiguen dentro del país y en el mundo, en el modo que se comporta a nivel internacional”.

Fundar la gobernabilidad internacional y el nuevo multilateralismo en un núcleo de valores compartidos, constituye la base sobre la cual se define y construye la contribución y el papel de Europa en este proyecto de nuevo mundo. Porque Europa nace, antes que todo, de una idea. Nuestra identidad de europeos non tiene raíces en la tierra y el idioma, tiene antes que todo un orígen cultural y moral, con límites territoriales vagos, lejos de toda pureza de raza, idioma, cultura, pero sólida en perseguir un propio núcleo de valores y principios que con alternas vicisitudes nos han llegado a nosotros.

El núcleo de valores fundacionales de Europa son: la democracia, la libertad y la paz. A lo largo de este eje, Europa dirige su propio destino. Una Europa donde el ideal democrático, desde su surgimiento, se combina con las razones de la igualdad y la solidaridad. Esta mezcla — democracia política y ampliación de la ciudadanía; desarrollo económico y cohesión social — ha marcado nuestra historia reciente y, parafraseando a Dahrendorf, alimentado una mágica “cuadratura al círculo”.

Aun reconociendo las tragedias y los horrores de nuestra historia. La barbarie c’est nous, nos recuerda George Steiner, respondiendo a aquellos europeos que sostienen la superioridad de su civilización. Y es verdadera esta respuesta si se piensa al nazismo y al estalinismo, o antes a las guerras de religión. Pero también es cierto que Europa es la parte del mundo donde más se ha combatido contra estas barbaries. Y precisamente en esta durísima lucha se ha consolidado una cultura — una civilización — que al final ha prevalecido, derrotando opresiones y dictaduras, pero sobre todo abriendo el camino a la unidad de Europa y a su histórica reunificación.

Hoy se nos ponen tres problemas de fondo. El primero es comprender si la globalización anula este núcleo de valores y lo consigna a la memoria del pasado, o si, por el contrario, lo actualiza y lo extiende. ¿Será capaz el humanismo europeo de proyectarse hacia adelante, incluso expandiendo su propia influencia? O debemos simplemente administrar el declive progresivo de un modelo teórico, ético y político, condenado a reintegrarse en ámbitos “patrióticos” cada vez más estrechos.

El segundo problema es cómo involucrar en esta discusión a la sociedad europea, cómo evitar que un patrimonio de ideales y cultura, que ha guiado la evolución de Europa y marcado su función en el mundo, venga mortificado por una visión parcial y asfixiante del propio proceso de integración. Aquí, naturalmente, a este nivel, entra en juego casi con prepotencia el tema del miedo. El miedo de quien ha gozado, dentro del viejo modelo, de beneficios y rentas, puestos hoy aparentemente en discusión por los efectos de un mundo globalizado.

El tercer problema es cómo dialogar con los actores emergentes del mundo nuevo. Cómo compartir, reconstruir y actualizar este núcleo de valores. Este problema se pone, no sólo con los protagonistas más aguerridos de la globalización y, contemporaneamente, más lejanos culturalmente, como los países asiáticos. Se pone también con los amigos de nuestras áreas tradicionales: Mediterráneo y América Latina.

Para Europa, el Mediterráneo puede y debe ser un ejemplo de diálogo y cooperación eficaz. Contamos con una larga historia común, en el curso de la cual los períodos de cooperación y coexistencia pacífica han sido bastante más largos y significativos que las épocas de conflicto. En los últimos dos siglos, el eje de las relaciones internacionales se ha desplazado hacia el Atlántico, después hacia el Pacífico. En la actualidad, nuevamente el Mediterráneo encuentra su lugar en el centro de los grandes escenarios mundiales. Es por nuestro mar Mediterráneo que pasan las relaciones entre los países productores y consumidores de petróleo y gas. Es aquí donde nos podremos medir con el desafío del fundamentalismo y las amenazas del terrorismo. El drama de las migraciones y el fenómeno de los flujos irregulares afectan al Mediterráneo como a la frontera entre México y Estados Unidos. Pero no existen sólo riesgos y problemas, existen igualmente oportunidades para hacer de nuestro mar un lugar emblemático de cooperación, desarrollo y paz.

Con América Latina es necesario renovar nuestras relaciones. Debemos innovar la agenda euro-latinoamericana haciendo mucho más énfasis en la condivisión de valores y responsabilidades.

América Latina, con la contribución de Europa, debe insistir en sus esfuerzos de integración. Las posibilidades que los países latinoamericanos puedan salvarse cada uno por su cuenta son ilusorias, inclusive para los países más grandes. La emergencia de tensiones intra-latinoamericanas nos envía señales inequivocables de los riesgos que se corren. Ciertamente se debe dejar de lado una retórica integracionista que ha producido bien poco, pero existen numerosos terrenos comunes todavía explorados con demasiada timidez. Pienso a las oportunidades ofrecidas por los corredores infraestructurales bi-oceánicos y a la cooperación transfronteriza. En la extensión modernizada de los sistemas de welfare para la promoción de la cohesión social. Al papel que puede jugar América Latina en la estabilidad económica internacional. A su contribución en las crisis internacionales.

En América Latina también se perfilan con mayor claridad los liderazgos regionales. La integración de América del Sur ha encontrado un propulsor y un líder en Brasil. Se debe ir más allá. Extender el proceso de integración hacia toda América Latina, abriendo una alianza estratégica entre México y Brasil. Esta alianza podría recomponer políticamente la escisión económica que se ha abierto entre la parte norte y la parte sur de América Latina, y fundar sobre bases más equilibradas las relaciones con sus principales socios en el mundo, antes que nadie con los Estados Unidos.

La estabilidad del área podría ser mejor garantizada con una alianza entre Brasil y México, reduciendo los riesgos que la crisis económica detenga uno de los mejores ciclos económicos de su historia.

Para afrontar estos tres desafíos, Europa debe convencerse de las oportunidades que se le ofrecen, pero debiendo combatir, en primer lugar, contra sus propios fantasmas y con la angustia de encontrarse, más temprano o más tarde, huérfana de su función histórica. Se debe reaccionar a este destino de una Europa asustada, egoísta, que se vuelve cada vez más vieja porque no tiene confianza en el futuro, que aparece cansada, carente de entusiasmo y pasión.

La democracia, el respeto de los derechos humanos, la libertad para cada individuo de realizar su proprio proyecto de vida, la solidaridad social, podrían no sobrevivir si circunscritos a una sola parte del mundo, asediada por la desesperación y el fanatismo. Estos valores deben progresivamente consolidarse como principios reguladores de una nueva, universal convivencia humana. Esta es la misión de Europa. Es difícil que sin este sentido de pertenencia, ético antes que cultural, pueda nacer una nueva construcción política.

Volviendo a Antonio Gramsci, en una de sus intuiciones que exaltan su grandeza, describe cabalmente, en un pasaje de Americanismo y fordismo, la crisis de la conciencia europea precisamente como resultado del contraste entre una economía que empuja hacia el cosmopolitismo y el universalismo, y una política encerrada dentro de una respuesta nacional y estatal completamente inadecuada para enfrentar una nueva agenda de problemas.

Probemos, entonces, a preguntarnos que cosa debemos transferir de nuestra tradición en el marco de un mundo sempre más unificado e interdependiente.

Nuestros valores fundamentales no están en discusión. Libertad, democracia, cohesión social, respeto de los derechos humanos en todas sus expresiones, son elementos constitutivos de la identidad europea y, en cuanto tales, bienes non alienables.

Esto no significa no repensar nuestro modelo social. Tomemos, por ejemplo, el concepto de igualdad y el camino trazado en este campo por el economista hindú Amartya Sen. De Sen nos llega la propuesta de pensar la igualdad como un conjunto de garantías públicas, como una ampliación de las libertades efectivamente ejercitadas y de las posibilidades de afirmación de la propia personalidad, y no tanto como un sistema tradicional de derechos y tutelajes de experiencia europea. Pensemos también a las innovaciones institucionales, basadas en las alianzas público-privadas, provenientes de América Latina. O a los mecanismos de participación de la sociedad civil en las políticas públicas a nivel local.

Esta confrontación es indispensabile si queremos, por un lado, renovar la vieja arquitectura europea y, por el otro, extender y defender nuestro sistema de valores de los efectos de la globalización.

La herencia más pesada del dominio del ultraliberalismo ha radicado justamente en los planos cultural y ético. Hoy, finalmente, se puede decir que el dinero no tiene el poder mágico de crear dinero. Y ahora lo dicen también los gobernantes conservadores, pero no citan la fuente, que es Marx. Que al centro de la economía debe estar la persona, el trabajo, con sus necesidades, pero también con su humanidad.

Esto que vale para la economía, debe estar también al centro de las relaciones políticas. La misión común que puede fundamentar las relaciones internacionales de tipo nuevo reside precisamente en la consolidación de la libertad, la democracia política, el respeto de los derechos humanos, la igualdad de oportunidades, como valores que no son expresión de una supuesta civilización superior, sino que pueden razonablemente proponerse como principios universales, fundacionales de un nuevo órden internacional compartido. Un ejemplo de este enfoque lo constituye la iniciativa que lanzamos desde Italia y Europa por la moratoria de la pena de muerte. Me he sentido muy orgulloso y contento que, durante mi mandato, hemos logrado en la Asamblea General de Naciones Unidas del año pasado, obtener este histórico voto, no obstante la oposición de países tan poderosos como Estados Unidos y China.

La realpolitik que ha llevado a tolerar dictaduras y violaciones de los derechos humanos en la época de la Guerra Fría no es hoy, ni moralmente, ni políticamente, aceptable. Así como no podemos ceder al terrorismo el uso de métodos que nos deslegitiman democráticamente. Saludamos al Presidente Obama por su intención de cerrar la prisión de Guantánamo. Y tampoco es aceptable por parte de la opinión pública y las nuevas generaciones, la inercia frente a la tragedia del hambre y las pandemias. Reaccionar a todo esto, no responde sólo a una exigencia moral e ideal, es un factor esencial de seguridad, además de ser la condición para construir una convivencia civil y ordenada.

Actuar es un imperativo cada vez más urgente, después que ha desaparecido la ilusión egoísta de concentrar todas las oportunidades de una parte, dejando los riesgos a la otra parte. Era insensato pensar que los países más ricos pudiesen gozar las ventajas de los globalizadores, descargando sobre los otros los miedos y los precios a pagar. Como insensato ha sido también pensar que en el mundo globalizado toda la población gozaría de los beneficios. No es así. Las desigualdades no han crecido sólamente entre regiones y países, también se ha ampliado la distancia entre pobres y ricos en el mundo desarrollado. Basta observar lo eventos más recientes de la crisis financiera para darse cuenta de los frutos venenosos que ha producido la extrema deregulation.

La verdad es que sin reglas no existe el mercato, sino la jungla.

Por muchas razones, la cuestión social y la cuestión institucional constituyen las grandes prioridades y los puntos críticos, tanto del proceso de integración europea, como de la gobernabilidad internacional. Sobre estas dos cuestiones es que se enfrentan las diversas concepciones de la Europa futura y del mundo futuro.

En este plano la tarea de la política es decisiva, por la simple razón que corresponde, antes que a nadie, a la esfera pública evitar que las tensiones y las contradicciones de la globalización se transformen en un sentimiento difundido de miedo e inseguridad que penetre la conciencia de las poblaciones expuestas a mutaciones tan rápidas y radicales.

Desde Europa, el riesgo que corremos es que el sentido de pertenencia a una civilización europea pueda ser substituída por el retorno, aparentemente tranquilizante, de las llamadas “pequeñas patrias”. En otras palabras, la afirmación de un moderno etno-populismo o un neonacionalismo arrogante que se presenta ya hoy como fenómeno alarmante por difusión y consenso.

Nececitamos de una arquitectura a red para gobernar la globalización. Estados Unidos y Europa deben tomar conciencia de su propia no-autosuficiencia. Es indispensable una red más amplia de cooperación y de co-decisión, con instituciones y organismos internacionales legitimados para decidir.

La arquitectura del actual sistema de organismos internacionales se basa, como nos lo recuerda Dominique Strauss-Kahn, en el principio de especialización. Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Internacional del Comercio, Organización Mundial de la Salud, Organización Internacional del Trabajo, han visto, con modalidades diversas, crecer su papel y no pocas veces han sabido ejercitar eficazmente una función de governance. Quedan abiertas, sin embargo, dos cuestiones fundamentales. La primera hace referencia, precisamente, al carácter “técnico” y especialístico de estos organismos, así como a su falta de transparencia y responsabilidad. Decisiones de las cuales dependen la estabilidad de una nación y el destino de un pueblo no pueden tener un carácter simplemente, o aparentemente, técnico, y por consiguiente debe ser claro quien responde por sus actos. La segunda, también eminentemente política, se refiere a la jerarquía de las exigencias y de las soluciones alternativas. Por ejemplo, ¿la libertad de comercio de un determinado producto es más importante que la tutela de la salud? ¿Cuáles son, en términos sociales y de calidad de la vida, las consecuencias de las medidas restrictivas impuestas por el FMI?

Pueden hacerse otros ejemplos. Todos, sin embargo, nos llevan a una serie de preguntas de fondo: ¿Quién decide? ¿Con base en cuál legitimidad? ¿En el respeto de cuáles prioridades y valores? Por lo demás, ya existe una opinión pública internacional que pretende cada vez más una rendición de cuentas de tales acciones. Está creciendo, no sólamente el número de personas expertas y apasionadas, sino una red alternativa de información y de propuestas. En síntesis, estamos frente a lo que podríamos definir el inicio de una sociedad civil global.

Creo que ya es evidente para todos que el G8 no puede ser el organismo llamado a asumir tales responsabilidades. Sería una opción considerada por gran parte de la humanidad como una usurpación y una manifestación de arrogancia. Equivaldría a la restauración, en el órden mundial, de una aristocracia de la renta, principio decimonónico arrasado por la democracia moderna.

No es, pues, ese el camino. Una prueba de ello es que ya actualmente el G8 decide poquísimo, al punto de reducirse siempre más al rito simbólico de la fotografía de grupo. Obviamente con el peligro, común a todos los símbolos, de transformarse en el blanco de una contestación y una protesta cargadas también de valor emblemático. Este organismo debe recuperar plenamente su papel de grupo informal de estímulo y de relaciones entre un grupo de países unidos por problemas y responsabilidades comunes. Por esta razón, y para este objetivo, también el G8 debe ampliarse a más países, comenzando por una plena participación de los países G5 (India, China, Sudáfrica, México y Brasil) y agregando Egipto, como entiende hacer Italia que serà pais Presidente de turno al G8 del 2009. Es importante que un gran país islámico esté en este grupo y esta fué una idea y una iniciativa promovida por mi gobierno, pero es positivo que el actual gobierno de centroderecha acepte y haga suya esta propuesta. Pero, repito, el G8 no puede ser la sede de las decisiones, ésta debe ser colocada en otro lugar. Por lo demás, esto se demuestra cuando observamos que en esta crisis han tenido que convocar el G20.

Más importantes son las reformas de las instituciones económicas multilaterales. El Fondo Monetario Internacional es una institución en fuerte crisis de identidad. Durante mi reciente experiencia como Ministro de Asuntos Exteriores de Italia, he promovido una amplia reflexión sobre éste y otros temas prioritarios de nuestra política exterior. Respecto a la reforma del FMI hemos identificado tres puntos fundamentales: la prevención de las crisis y la coordinación con otros organismos y grupos de trabajo internacionales; la función de los préstamos y la resolución de las crisis, y la governance.

Y lo que habíamos dicho se está substancialmente verificando. Creo que el Fondo debe ser dotado de funciones, no sólo de vigilancia, sino de control de los mercados financieros internacionales. No es posible gobernar las finanzas mundiales sin coordinar, ni ejercer un control sobre los numerosos sistemas regulatorios nacionales. Así como es urgente crear un mecanismo de early warning que nos permita prevenir y prepararnos para las crisis internacionales. Por último, es necesario que se reconozca un papel más relevante a los países emergentes en la governance de estas instituciones multilaterales.

Si bien urgentes y necesarias estas medidas no son suficientes para el largo plazo. Se debe llegar a coordinar las políticas económicas y sociales a nivel internacional. Incidir sobre el modelo de desarrollo, las inversiones, el crédito a las empresas, el apoyo a los sectores de medios y bajos ingresos.

Por cuanto, en estos tiempos, una perspectiva de este tipo pueda aparecer utópica, continuo a pensar que el centro de la red de las instituciones internacionales deba volver a ser las Naciones Unidas. Ciertamente, la ONU, como es hoy, no puede ejercitar una función crucial en el equilibrio internacional. Y no es una casualidad que, entre los símbolos de la globalización, la Asamblea de la ONU sea colocada en el polo opuesto al G8. Pero así como el vértice de los “grandes de la tierra” ofrece una tribuna a una oligarquía que en realidad no decide nada, del mismo modo el asambleísmo democrático en el que el voto de las Islas Palau cuenta como el de los Estados Unidos está en condiciones de producir bien poco y de incidir todavía menos en la realidad del mundo.

Por estas simples razones se debería cambiar. Y modificar la estructura de un Consejo de Seguridad que refleja todavía la configuración del mundo de hace sesenta años. Deberían revisarse los mecanismos decisionales, removiendo el derecho de veto e introduciendo el voto ponderado. Sobre todo, sería interés de todos enriquecer la organización con nuevos instrumentos. A partir de la vieja propuesta de Jacques Delors de instituir un “Consejo de seguridad económica y social”, dotado de poderes reales. El centro de la red de las instituciones tecnicas.

Un Consejo ONU de esta naturaleza podría dar mayor coherencia y coordinación a los esfuerzos del sistema de cooperación internacional. Un sistema que hoy requiere ser renovado profundamente y puesto en condiciones de incidir realmente en la lucha a la pobreza.

Todo esto, repito, puede aparecer utópico. Tanto más en estos tiempos, en los que se ironiza facilmente sobre el mito del gobierno mundial y la democracia planetaria. Quedo igualmente convencido que estos temas serán destinados en el futuro a ocupar un puesto de primer plano en la agenda de los Jefes de Estado y de Gobierno, naturalmente admitiendo que la política vuelva a gobernar y orientar los procesos globales.

Está claro que ningún paso adelante en esta dirección puede ser dado “contra” o “sin” los Estados Unidos. Unica potencia de verdad global. Por ello, Estados Unidos debe ser el primero a ceder una parte de su soberanía para dar fuerza a las instituciones de la gobernabilidad mundial, con el fin de obtener resultados relevantes en términos de seguridad y solución a los nuevos problemas globales. El sólo hecho de guiar un proceso reformador de tal relevancia puede conferir a su “hegemonía” el fundamento de un consenso internacional extraordinariamente amplio.

Del resto, en tiempos que hoy nos parecen remotos, fue propio el Presidente Thomas Woodrow Wilson quien, frente a la inmane tragedia de la Primera Guerra Mundial, promovió la utopía de un nuevo órden internacional dirigido por la Sociedad de las Naciones. ¿Por qué no esperar que Estados Unidos reencuentre la audacia de la utopía? ¿Será en grado este gran país de comprender y compartir esta necesidad? “Es necesario apoyar a Estados Unidos con la firme esperanza que cambie”, ha escrito después del 11 de septiembre, el director de Le Monde. “Yo apuesto — ha añadido — en la potencia del ideal democrático. Estados Unidos es un país abierto al cambio. Y cambiará”. Y efectivamente ha cambiado, podemos decirlo hoy.

Y Europa, nuestra querida vieja Europa, ¿está lista para cumplir con su parte? ¿Estamos suficientemente unidos y dispuestos a asumirnos nuestras responsabilidades? Es muy difícil dar hoy una respuesta positiva a estos interrogantes y resulta casi paradójico que la hora del cambio haya llegado en Estados Unidos, que las ideas sostenidas por Europa comiencen a desplegarse y que Europa no sea capaz de presentarse a esta cita con la historia.

No se trata sólamente que contamos con instrumentos frágiles para una política exterior y de seguridad común. Pesa negativamente nuestro miedo. El miedo no puede ser un instrumento de gobierno. Así como pesa la persistencia de una visión anticuada de las relaciones internacionales, donde tienen todavía mucho márgen el egoísmo y la soberbia de las naciones más fuertes, ilusionadas que el escenario sea el mismo de la post-guerra, o las triquiñuelas de quien quiere obtener alguna ventaja en sentido “nacionalístico”, aprovechando las divisiones existentes entre los países europeos.

En síntesis, Europa no logra todavía presentarse con coherencia en la escena del mundo y en su relación con Estados Unidos, conjugando como debería el sentido de su propia dignidad y, contextualmente, sus propias responsabilidades. Estamos bastante lejos de una Europa que solicita un “voto europeo” en el Consejo de Seguridad o que acepta presentarse unida como “zona euro” en el FMI. Esto es, la Europa que sería necesaria.

Demasiadas veces se tiene la impresión que Europa busque definir su propio papel e identidad en relación con los otros, en primer lugar con los Estados Unidos, más que basarse en una lúcida visión de sus propios intereses y en una defensa coherente de sus propios principios. De allí que se termine por oscilar entre viejas expresiones de anti-americanismo o pro-americanismo.

Una señal importante y unitaria, Europa la ha enviado con las primeras respuestas a la actual crisis financiera. Europa ha pensado colectivamente con eficacia y sus medidas de emergencia han sido adoptadas por Estados Unidos.

En el fondo, sin embargo, existe un problema serio y todavía no resuelto en las clases dirigentes europeas. Esto es, persiste una idea de interés nacional que resulta, si no conflictual, al menos distinto del interés europeo. La cuestión es saber hasta cuando la unidad europea continuará a ser concebida por muchos como un proceso competitivo, en el cual hacer prevalecer sus propios supuestos intereses sobre los de los otros. Por ello, es necesaria una clase dirigente a la altura de esta tarea, de instituciones sólidas y de un modo de pensar que sea de verdad europeo. De esto depende en buena parte nuestro futuro. Y sobre esto es necesario continuar la búsqueda con paciencia, tenacia y valor.

Estoy completamente de acuerdo con mi amigo Carlos Fuentes cuando nos solicitó en Roma una nueva Europa “que debería poner por delante los temas del medio ambiente y los derechos humanos, la prevalencia del derecho internacional y el vigor de los lazos multilaterales y de cooperación”. Recordándonos que esta vocación creadora de Europa ya no puede permitirse excepciones terribles, ni tenerla dormida en el nombre de una historia ilustre.

Los europeos, nos dice Carlos [Fuentes], deben afirmar “por encima de toda contingencia, que en la hora actual, Europa sólo puede, sólo debe ser lo mejor que Europa le ha prometido al mundo en nombre de Europa”.

Conferência realizada na Cátedra Julio Cortázar, da Universidade de Guadalajara, México, em 21 de novembro de 2008.

Onde foi que erramos?

Villas-Bôas Corrêa
DEU NO JORNAL DO BRASIL


Quando descobri Nova Friburgo, quase que por acaso, num giro de automóvel em fim de semana, a cidade encantada espremia-se no vale entre duas cadeias de montanhas, com uma população que não ia além de 30 mil habitantes.

Paixão da família à primeira vista, depois de muito procurar até a descoberta dos dois lotes em Muri que cabiam no orçamento doméstico, conseguimos fazer a casa de um pavimento, com a metade do segundo andar para os dormitórios. Todos os fins de semana, mesmo com tempo duvidoso, fazíamos e refazíamos os 150 km da estrada, antes da Ponte Rio–Niterói, com alguns solavancos, mas, desfrutando a delícia da mudança do clima quando começava a subida da serra.

Em 50 anos, que é um piscar de olhos na vida de uma cidade, tudo mudou da água límpida para o tumulto da cidade que inchou, como doente incurável. Raspando nos 200 mil habitantes que não cabem na área urbana e galgam os morros para o equilíbrio de casas e barracos estancados em áreas de risco. Já não é tão tranqüila a caminhada pelo centro para especular as ofertas nas vitrines para distrair a vista na sucessão de imagens da cidade.

A viagem que era segura e tranqüila transformou-se num inferno. A fúria de entupir o cofre com a indústria das multas perdeu a cerimônia e enfia os gadanhos no bolso dos miliardários proprietários de um Fusca ou de uma Mercedes com a montagem das arapucas da aloucada dança dos limites de velocidade. Daqui a Nova Friburgo, com as alternâncias para aumentar a emoção, as placas de beira da estrada saltitam dos 30, 40, 50, 60, 70, 80, 90, 100 e 110 km, como cartas embaralhadas.

Como não há explicação lógica para o troca-troca das placas, ou o motorista viaja com as butucas fixadas no cateretê das placas ou cada viagem custa o preço de uma ida e volta a São Paulo de avião. Sei que é inútil o esperneio de um simples motorista de carro particular. Mas o exemplo da cidade que conheço, onde tenho casa, é o cartão-postal do Brasil.

As contradições são o carimbo da fase negra que atravessa não apenas o Brasil, pois a maldição parece universal. É fácil, mas inútil, colecionar as estatísticas que expõem o flagrante das tragédias que dão a volta no mapa. Não é caso de inflar o peito de orgulho. Mas o nosso país tem seu lugar no descompasso da incoerência. Nosso presidente Lula, recordista nacional de popularidade em todos os tempos, não cansa de repetir que vivemos o momento mágico da nossa História. Nunca, jamais tivemos um governo tão dedicado a desmanchar o nó das injustiças que castigam os mais pobres. E é o Bolsa Família, o Bolsa Escola, o exemplar atendimento do Sistema de Saúde, o milionário salário mínimo e o baixo custo de vida que sustentam a sua popularidade.

O ministério de luminares de cada setor esbofa-se para atender às demandas sociais, e até projeta o futuro longínquo à sombra das mangabeiras. Quando a natureza cobra o descaso criminoso do desmatamento, do êxodo do campo para as cidades, com a favelização das áreas invadidas pelo tráfico de drogas e a violência das ações pontuais das milícias policiais, descobrimos que o quadro não é de tão brilhante colorido como aparece nas fotos oficiais.

Bilhões de dólares entupiam as arcas do Banco Central, com as nossas reservas à prova de qualquer distúrbio na economia dos países ricos. E não é bem assim. O conselho do presidente para os festejos natalinos, estimulando os que têm emprego e recebem salário a comprar de carros financiados em até 90 meses às bugigangas para enfeitar os sapatos das crianças é uma jogada de risco com o dinheiro dos outros. Se der errado e as prestações atrasarem, cada qual que se vire ou dobrem o endividamento. Escândalo ou rotina?

O pior Congresso desde a ditadura militar não esgotou a taça dos vexames: no lusco-fusco da madrugada, o Senado aprovou a emenda constitucional que recria 7.343 vagas de vereadores em todo o país. No ato seguinte da opereta, o presidente da Câmara, deputado Arlindo Chinaglia (PT-SP), recusou-se a promulgar a emenda das prendas natalinas. Os suplentes de vereadores podem ficar tranqüilos: em briga do Congresso quem sempre paga a conta é o cofre da Viúva. Na abertura da próxima sessão legislativa, pazes feitas, as dos 7.343 serão recriadas. Quem sabe se com direito aos atrasados?

Mico sumário

Dora Kramer
DEU EM O ESTADO DE S. PAULO

O assunto é sério, está bem, mas não deixa de ser divertido ver o Congresso se atropelar todo, se sujar mais um pouco para abrir 7.343 vagas de vereadores e terminar ele mesmo atropelado, sem os vereadores pretendidos.

Tirando os graves malefícios impostos à República pela ausência de 7 mil novas excelências em Câmaras Municipais País afora, é de se comemorar o feito. Muito bem feito (nos dois sentidos), aliás, uma espécie de vingança coletiva à indiferença do Parlamento à opinião geral contra uma medida fútil, oportunista e de afronta a decisão anterior da Justiça.

Não há crise, retaliação, demonstração de tirania, pirotecnia nem grandeza na atitude da Mesa Diretora da Câmara que devolveu a emenda ao Senado dez horas depois de aprovada; de madrugada, como convém aos atos sorrateiros.

O presidente da Câmara Arlindo Chinaglia seria a última pessoa com autoridade para aceitar a promulgação da emenda da forma como foi remetida à Câmara.

Depois de adiar por dez meses o cumprimento da determinação judicial para a cassação do deputado Walter Brito por infidelidade, sob o argumento de que precisava cumprir todos os ritos, não poderia ignorar as normas do Legislativo.

Ele talvez nem tenha feito essa ilação. O mais provável é que tenha sido alertado pela assessoria técnica para a impossibilidade de se promulgar uma matéria cujo teor foi alterado pelo Senado.

Há o temperamento do Chinaglia, mas há também o regimento. Este foi ignorado pelos senadores que prefeririam ter da Mesa da Câmara a tolerância companheira. Devem ter raciocinado assim: se em maio a Câmara já havia aprovado a recomposição da maioria das vagas de vereadores cortadas pelo Tribunal Superior Eleitoral em 2004, teria todo interesse em passar por cima de detalhes a fim de propiciar um início de ano legislativo mais robusto aos vereadores por decreto.

Ocorre que para tudo na vida há um limite. Até nos ambientes mais permissivos existem regras a serem seguidas.

Em maio a Câmara aprovou as novas vagas, mas impôs redução do porcentual de repasse de verbas municipais para as Câmaras. O Senado retirou a restrição, separou esta parte, deu a ela o nome de “PEC paralela” e jurou por Deus que resolveria a questão em fevereiro. Com os edis já empossados, claro.

A emenda que chegou à Câmara na quinta-feira para promulgação era, óbvio, outra, diferente da aprovada sete meses antes pelos deputados. Cabe na cabeça de alguém que eles pudessem simplesmente carimbar a modificação feita pelo Senado por um ato da Mesa?

Na cabeça dos senadores coube perfeitamente, tal o grau de desrespeito a que se chegou no Brasil. Acharam naturalíssimo fazer a Câmara de despachante. E ainda se sentiram afrontados. O presidente da Casa, Garibaldi Alves, anunciou mandado de segurança junto ao Supremo e falou até em “confronto”. Os senadores desaforaram o presidente da Câmara o dia todo no plenário e invocaram agressão às suas prerrogativas.

Palhaçada seria o termo adequado, não fosse a expressão muito ligeira, insuficiente para definir uma cena em que se fala em altivez, se clama por respeito, se discursa em nome da correção, enquanto tudo em volta recende a sordidez.

Se enfrentamento há é pelo troféu da desfaçatez galopante. Parar o Congresso Nacional por causa de 7 mil cadeiras em Câmaras Municipais aprovadas a toque de caixa e a poder da pressão de suplentes de vereadores (com prefeitos, deputados estaduais e governadores por trás, evidentemente) é algo de uma irresponsabilidade, de uma pequenez, de uma vulgaridade inimagináveis entre gente civilizada, no sentido de civilidade.

E o pior é que as coisas ainda ficarão bem piores. Sempre pode surgir alguém com a idéia de autoconvocação do Congresso para resolver a questão dos vereadores. Mas, mesmo que não surja ou que o bom senso rechace a idéia, ou que ela seja juridicamente inócua, ainda há toda a briga na Justiça pela frente, haverá a aprovação final da emenda e haverá a tentativa dos suplentes de tomarem posse em algum momento de 2009.

O que o episódio revela também é a perda da capacidade do Parlamento de bastar-se como Poder.

O vácuo nas ações legislativas já vem sendo ocupado pelo Judiciário, desde que o TSE e o Supremo decidiram fazer a parte que lhes cabe no latifúndio institucional.

Agora o Congresso não está mais conseguindo resolver uma questão regimental entre as suas duas Casas. Precisa recorrer ao STF. O Senado quer obrigar a Câmara a assinar algo e, para isso, atravessa a Praça dos Três Poderes para buscar socorro.

O argumento é que o presidente da Câmara devolveu a emenda sem “falar” com o presidente do Senado, que, por sua vez, busca um advogado como fazem partes em litígio sem condições de diálogo.

Desprovido da capacidade de parlamentar, depois de perder a energia para legislar e de abrir mão do rigor na função de fiscalizar em nome de acertos constantes, o Poder Legislativo é uma instituição oca.

O império da mediocridade

Fernando Rodrigues
DEU NA FOLHA DE S. PAULO

BRASÍLIA - Só há uma certeza no episódio da farra dos vereadores: deputados e senadores estão desconectados dos interesses do país.

Apenas quem tivesse acabado de chegar ao planeta Terra e estivesse desinformado sobre a crise econômica global seria capaz de propor o incrível aumento de 7.343 vagas nas Câmaras Municipais brasileiras.

A novela teve um enredo torto, do início até o estágio atual. Na madrugada de quarta para quinta-feira, os senadores aprovaram a emenda constitucional dos vereadores. Por justiça, eis os nomes dos que foram contrários a ela: Cristovam Buarque (PDT-DF), João Pedro (PT-AM), Kátia Abreu (DEM-TO), Raimundo Colombo (DEM-SC) e Tião Viana (PT-AC).

Os deputados fingiram uma reação no dia seguinte. O presidente da Câmara, Arlindo Chinaglia (PT-SP), teve um chilique. Recusou-se a promulgar a emenda. Alegou uma alteração no mérito, pois os senadores separaram para votar depois uma (relativamente inócua) restrição ao aumento dos gastos de câmaras municipais.

Se a atitude dos senadores votando durante a madrugada foi digna de uma república bananeira, os deputados não fizeram por menos. O pecado original nasceu na Câmara.Os deputados iniciaram o processo de aumento de vagas nas Câmaras Municipais. Ninguém consegue explicar a razão pela qual o país melhorará com mais 7.343 vereadores remunerados. Esse é o ponto.

Alegar uma eventual restrição nos gastos é como aproveitar esta época do ano e escrever uma carta a Papai Noel. Está para nascer o político capaz de produzir 7.343 vagas de vereadores no Brasil sem aumentar o custo para o Estado.

Em meio a esse império da mediocridade, Câmara e Senado mais uma vez se omitem. Deixaram a palavra final para a Justiça. Depois, certamente, reclamarão da judicialização da política.

Teimar é preciso


Clóvis Rossi
DEU NA FOLHA DE S. PAULO

SÃO PAULO - É justa a reclamação do presidente Lula contra os empresários que estão demitindo funcionários. Justa em termos, melhor dito. Justa se se refere, como o fez o presidente, a empresas que cortam pessoal para manter o nível de lucratividade que, em muitos casos, foi espantoso nos últimos muitos anos.

Quando o corte se dá para evitar entrar no vermelho, é triste, mas não há alternativa. Ou melhor, a alternativa é correr o risco de quebrar a companhia, com o que o número de postos de trabalho perdido será exponencialmente maior.

Na hora da dificuldade é que se vai ver se os copiosos relatórios sobre "responsabilidade social" são para valer ou apenas propaganda.

O primeiro círculo de "responsabilidade social" está formado pelos funcionários. Dividir com eles os lucros, na bonança, e as dores (via redução do lucro), na hora do aperto, deveria ser um lema de ferro de qualquer companhia que leve a sério sua responsabilidade social.

Escrevo o parágrafo anterior, releio-o e vem uma baita vontade de deletá-lo sumariamente, porque vai parecer piegas, tolinho, idealismo deslocado no tempo.

Tão deslocado que a índole mais profunda de uma fatia importante do empresariado se revelou na proposta de "flexibilização" da legislação trabalhista, desancada à perfeição por Ricardo Melo dias atrás nesta mesma página.

Mantenho, no entanto, o parágrafo boboca, menos por esperança de que convença alguém e mais por teimosia e coerência com tantos parágrafos escritos ao longo do tempo, tempo demais aliás.

A propósito: os dados sobre desemprego ontem divulgados pelo IBGE (7,6% em novembro, 0,1 ponto percentual acima do de outubro, mas o menor para novembro desde 2002) só mostram que o passado recente já não conta a história do futuro imediato, que tende a ser de desemprego em crescimento.

Respeito aos trabalhadores

Dalmo Dallari
professor e jurista
DEU NO JORNAL DO BRASIL


Tomando como pretexto a crise econômico-financeira provocada pelos excessos da agiotagem, empresários que nos últimos anos acumularam muito dinheiro, tanto em atividades regulares quanto praticando desvios de fundos sociais para aplicações financeiras que acreditavam que fossem muito rentáveis – embora ilegais ou de duvidosa legalidade – falam agora na dispensa necessária de trabalhadores, na "flexibilização dos direitos trabalhistas" e na "adoção de medidas de exceção" para compensar as perdas sofridas e para garantir os seus lucros aliviando despesas.

Quanto às lamentações dos empresários que se dizem vítimas de manipuladores do mercado financeiro, aos quais entregaram recursos consideráveis esperando obter lucros fabulosos, é oportuno lembrar um brocardo jurídico aplicado na área penal, segundo o qual "ninguém pode alegar em seu favor sua própria torpeza". Com efeito, além dos aspectos jurídicos envolvidos nessas questões, os fatos já revelados deixam mais do que evidente a culpa dos empresários, que, embora muitas vezes encenando o papel de vítimas, ainda assim não conseguem ocultar que continuam os senhores do poder econômico e que não têm a mínima necessidade, nem a intenção, de abrir mão das vantagens e dos privilégios proporcionados pela riqueza. Isso ficou muito evidente, por exemplo, quando três grandes empresários estadunidenses foram a Washington pedir dinheiro ao governo para socorrer suas empresas vítimas da agiotagem, mas cada um foi em seu jatinho particular, o que está muito longe de sugerir dificuldades econômicas.

Vem a propósito lembrar que o excesso de apego à riqueza material, com desprezo pelos valores éticos e pelos direitos fundamentais da pessoa humana, já forçou os trabalhadores a reagir em defesa da sobrevivência física e da dignidade deles próprios e de suas famílias. Foi assim que surgiram os movimentos socialistas, bem como o sindicalismo, o catolicismo social e outros movimentos originados na consciência do direito e do dever de lutar contra a negação de direitos aos que davam contribuição substancial à criação das riquezas mas eram economicamente dependentes.

A humanidade evoluiu muito em termos do relacionamento justo do capital com o trabalho e essa evolução se deveu, em grande parte, ao fato de que o crescimento em número e a organização e mobilização dos trabalhadores criaram uma força capaz de se opor aos excessos dos detentores do capital. Graças a isso e à evidente conveniência do relacionamento pacífico e disciplinado surgiu e se desenvolveu o direito do trabalho, que fixa regras para a conjugação dos potenciais de ambas as partes, de maneira que haja respeito recíproco e os trabalhadores, mesmo continuando a ser a parte economicamente mais fraca, tenham garantido seus direitos fundamentais e sua dignidade, sem estarem sujeitos a imposições arbitrárias dos detentores do capital. Os empresários devem ter consciência de que o trabalhador, enquanto pessoa humana, e sua dignidade, são valores preponderantes, que devem ser preservados, acima de qualquer objetivo de ordem econômica ou financeira. A par disso, devem atentar para as lições da história e não se esquecer de que o respeito aos trabalhadores e aos seus direitos é essencial para a manutenção da ordem e a convivência pacífica, indispensáveis para a continuidade das atividades empresariais.

A crise e o emprego

Merval Pereira
DEU EM O GLOBO


NOVA YORK. Um dos pontos mais sensíveis do acordo de mais de US$17 bilhões anunciado ontem pelo presidente Bush para socorrer as montadoras de automóveis Chrysler e GM é a exigência de que os níveis salariais dos funcionários sejam compatibilizados com o mercado de trabalho, uma maneira sutil de avisar que os sindicatos vão ter que aceitar uma redução salarial que rejeitaram uma semana atrás. Os congressistas, especialmente os republicanos, já haviam tentado que os sindicatos da indústria automobilística de Detroit aceitassem reduzir as vantagens salariais que os operários das montadoras americanas têm, para tornar as fábricas competitivas com as japonesas e as européias, mas essa exigência fora recusada, o que impediu que o acordo fosse fechado no Congresso.

Atribui-se aos senadores sulistas essa exigência, que inviabilizou a ajuda a Detroit, pois as fábricas de automóveis japonesas e coreanas estão no Sul dos EUA, livres da pressão dos sindicatos do Norte.

Em Detroit, centro da indústria norte-americana de automóveis, os trabalhadores acumulam acordos que lhes garantem benefícios acima da média nacional, como assistência médico-hospitalar vitalícia e previdência privada. Benefícios que, segundo estudos, acrescentam um custo médio de US$2 mil dólares ao preço final dos veículos produzidos pelas três grandes montadoras, tirando-lhes competitividade no mercado.

São cerca de dois milhões de trabalhadores e dependentes atendidos por alguma espécie de seguro-saúde pago pela indústria, e cerca de um milhão de pensionistas, contra 300 mil operários em atividade, o que inviabiliza economicamente a operação dessas montadoras.

O acordo anunciado ontem certamente foi negociado com as direções da Chrysler e da GM, e os sindicatos agora terão que fazer parte da reestruturação das companhias para que a falência não tenha que ser pedida dentro de três meses, prazo final para a apresentação de um plano de longo prazo que viabilize a operação.

Como os executivos também terão que abrir mão de seus altos salários e bônus por performance, é provável que tenha chegado a hora de a realidade impor seus limites ao sindicalismo de resultados.

O acordo foi feito baseado nos termos em que a maioria democrata havia concebido, antes de ser inviabilizado pela minoria republicana no Congresso. A segunda parte do empréstimo poderá ser liberada já na administração de Barack Obama, em março do próximo ano.

Ou então ser substituída pela decisão de exigir o reembolso da primeira parte do empréstimo e obrigar GM e Chrysler a pedir falência, se não se mostrarem em condições de planejar seu futuro de maneira economicamente viável.

A cadeia de empregos da indústria automobilística é muito longa, e pode atingir cerca de um milhão de operários em diversas indústrias. É esse alcance que faz com que nem o governo Bush queira sair com uma crise desse tamanho, nem o presidente eleito deseje assumir o governo em meio a uma situação de desemprego tão grave num setor simbólico da economia americana.

Da mesma maneira, pressionados pela crise econômica internacional, no Brasil já se começa a discutir possíveis flexibilizações na legislação trabalhista, um antigo projeto de vários governos, inclusive o de Lula.

Os sindicalistas da Vale estão aceitando flexibilizar alguns direitos trabalhistas para garantir os empregos.

A proposta do presidente da empresa, Roger Agnelli, de o governo patrocinar uma reforma das leis trabalhistas nem que fosse temporária, embora rejeitada pelo presidente Lula, está se impondo devido às dificuldades cada vez maiores na economia.

Embora o presidente Lula se irrite com as demissões e faça afirmações populistas como a de que nenhum empresário tem razão para demitir - apesar de todas as indicações serem de que o terceiro trimestre do ano será de recessão -, o gerente da pesquisa mensal de emprego do Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE), Cimar Azeredo, admitiu que já existe uma tendência de aumento nos números do desemprego de novembro em relação a outubro, que estão aparentemente estáveis.

Setores de atividade que sentem imediatamente os efeitos da mudança na conjuntura econômica, como restaurantes e hotéis, tiveram queda de 0,8%, e serviços domésticos de 1,5%.

O presidente Lula poderia perfeitamente aproveitar o momento propício a negociações, já que a realidade da crise está se impondo inexoravelmente, para recuperar o projeto de reforma das leis trabalhistas, que já foi uma de suas prioridades no primeiro mandato.

O líder sindicalista Lula classificava a CLT, que agora considera intocável, de "AI-5 dos trabalhadores". A CLT e a permissão para haver apenas um sindicato por categoria em cada município, persistem, e o sindicato continua atrelado ao Estado.

O PT e a CUT, do deputado Vicentinho, se aliaram à Força Sindical, do deputado Paulinho, do mesmo PDT do ministro do Trabalho, Carlos Lupi, e aceleraram a votação do projeto que, a título de um "reconhecimento histórico" das centrais, tem como motivação a captação anual de recursos originários do imposto sindical compulsório.

Um retrocesso institucional que consolidou uma "república sindicalista", com espaço ampliado de atuação e finanças revitalizadas.

Em vez de usar sua liderança no meio sindical para aprovar uma nova legislação trabalhista que fosse benéfica para a criação de empregos no país, Lula decidiu fazer uma política de reforço do sindicalismo e conseguiu unir todas as centrais sindicais em torno do governo.

O QUE PENSA A MÍDIA

Editoriais dos principais jornais do Brasil
http://www.pps.org.br/2005/index.asp?opcao=editoriais&portal=#

sexta-feira, 19 de dezembro de 2008

Um elogio à divergência

Dora Kramer
DEU EM O ESTADO DE S. PAULO


Se o PMDB estivesse nessa história à vera, primeiro não teria feito a escolha mais polêmica, legal e politicamente falando; segundo, teria sacramentado a candidatura de Garibaldi Alves à reeleição na presidência do Senado muito antes, como fez o PT com o senador Tião Viana e o PMDB na Câmara, com Michel Temer.

Logo, vale a velha norma: em matéria de partidos (especialmente o PMDB), de políticos, de eleições e dos três juntos, duvide do que os olhos vêem, desconfie dos que os ouvidos ouvem. Quando uma coisa não combina com a outra e nenhuma delas bate com a lógica, é mentira na certa.

Nessa apresentação do nome do senador Garibaldi como a solução do PMDB para a presidência do Senado, nada combina com nada.

O partido é, junto com o PT, o maior aliado do governo Luiz Inácio da Silva, cujo apreço pelo escolhido é zero menos 20; entre várias possibilidades, escolhe-se logo a única passível de contestação na Justiça; ninguém no PMDB nunca deu a menor pelota para o desejo de Garibaldi de se reeleger.

De repente, ele que vinha se escorando em pareceres de juristas amigos - entre outros motivos para não pagar uma fortuna - aparece com três opiniões técnicas diferentes, uma delas pelo menos de profissional sabidamente caro e reconhecidamente enfronhado no mundo político.

Garibaldi Alves saiu-se bem melhor que a encomenda nesse um ano na presidência do Senado, em substituição a Renan Calheiros. Se se fizer uma enquete na rua é possível que seja citado como um dos mais - se não o mais - bem avaliados dos parlamentares.

Mas a mola do Congresso não são os gestos de grandeza, as ações ousadas, os atos admirados. Lá o critério é o do acerto, do arranjo, cuja matéria-prima base é a convergência.

Pois a candidatura de Garibaldi, noves fora a legitimidade do desejo pessoal de cada um, é um verdadeiro elogio à divergência.

O governo é contra, o PT avisa que vai contestar na Justiça, a oposição não fecha toda com Garibaldi e nem no PMDB há unanimidade. Ao contrário, também nessa questão o partido está a léguas de distância da unanimidade.

Isso, deixando de lado o questionamento jurídico.

Está tudo muito esquisito. Muito mais com cara de manobra do que com jeito de solução. A dúvida é: o PMDB manobra para quê?

Por enquanto, muito se suspeita, mas pouco se sabe. No momento, o partido parece mais interessado em embaralhar as peças e confundir quem assiste ao jogo.

Da forma sinuosa de quem quis uma coisa querendo outra, o partido explicita um problema qualquer. É nítida a existência de intenções subjacentes, mas a vista não consegue distinguir exatamente quais sejam.

No máximo vislumbra-se a vontade do PMDB de ter uma conversa com o presidente Luiz Inácio da Silva. Dá para perceber também que a idéia é que o interlocutor direto seja o senador José Sarney.

Além desse ponto, porém, não é possível ver mais nada com clareza: é fisiologismo misturado com briga interna, junto com movimentos antecipados de 2010, associados a interesses individuais, acoplados a planos mais ou menos coletivos, tudo envolto em gestos, palavras e atos fictícios, pérfidos e traiçoeiros.

Trata-se por ora de pura embromação, pois o desfecho mesmo só começa a se desenhar no horizonte lá por meados de janeiro quando a proximidade da escolha (início de fevereiro) dos novos comandantes do Congresso obrigar os interessados a deixar de lado a problemática para tratar da solucionática.

Cru e quente

A recusa da Mesa da Câmara em aceitar a emenda constitucional que aumenta em 7.343 as vagas de vereadores em todo o País, aprovada pelo Senado, não foi “hostil” como qualificou o presidente da Casa, Garibaldi Alves.

A Câmara simplesmente não tinha outra saída. Se o Senado alterou a proposta - e alterou ao retirar um artigo que reduzia os porcentuais de receitas dos municípios para as Câmaras Municipais -, a emenda não poderia mesmo ser promulgada.

O Senado atropelou-se na pressa de atender à pressão dos vereadores e a Câmara cumpriu o regimento. Nada além disso.

Trama

O ex-deputado Walter Brito foi eleito por um partido de oposição, mudou para a situação, uma vez desembarcado em Brasília - vindo da Paraíba -, fez isso depois do prazo estipulado pela Justiça para mudanças injustificadas de partido, confrontou as decisões de dois tribunais superiores, mas se acha vítima de uma insidiosa conspiração.

Urdida nas entranhas do Supremo, naturalmente, dada a comparação que ele faz da cassação de seu mandato por infidelidade partidária com julgamentos do caso Daniel Dantas. “Vale a pena uma reflexão a respeito”, diz o rapaz, cuja suspeita é a de que tenha “contrariado interesses”. Poderosíssimos, claro.

Mais ridículo impossível. [ ]

Papéis trocados

Villas-Bôas Corrêa
DEU NO JORNAL DO BRASIL


A disparada do presidente Lula nas pesquisas, léguas à frente da maioria absoluta, saltando acima do sarrafo dos 80%, carimba a sua liderança com as marcas de autenticidade da sua origem humilde do filho da dona Lindu, nascido na zona da seca nordestina do município pernambucano de Garanhuns e que viajou para São Paulo, aos cinco anos, nos galeios de um caminhão, o típico pau-de- arara.

O mais é sabido, tantas vezes tem sido recontado pela mídia. Mas, nem tão nítida a excepcionalidade do único, ou do primeiro líder que emergiu das camadas mais pobres da população para chegar ao pódio da Presidência da República. Fenômenos eleitorais, como o embirutado Jânio Quadros ou o meteoro Fernando Collor de Mello emergiram da larga faixa da classe média.

Lula esconde o seu deslumbramento, que confere no diálogo mudo com o espelho, cultivando a popularidade com inegável garra e competência e a obstinação de quem olha para as lonjuras do futuro.

Com as mãos ardidas pelos bolos da palmatória, sem falsos arrependimentos ou recuos do estilo petista, tento o dever profissional da especulação para entender o paradoxo dos papéis trocados no enguiço da candidatura da ministra Dilma Rousseff, lançada pelo presidente e por ele paparicada com o desvelo com que cerca a sua cria em fase aziaga.

Se Lula necessita da popularidade para enfrentar a crise da economia do mundo e que arranha a nossa porta com o risco de derrubá-la, a ministra-candidata não ata nem desata e entrou na área cinzenta do vai ou racha. Há tempo para a reação até meados do próximo ano, quando a campanha esquenta e começa a apartar os favoritos ou o favorito da turma que vai ficando pelo caminho.

Por enquanto, os sinais são de advertência, não de alarme. A tragédia da enchente que registrou mais de uma centena de mortes, destruiu casas e derrubou morros, desfigurou cidades inteiras nos estados de Santa Catarina, Espírito Santo e Rio de Janeiro abriu outra frente de emergência que impõe a divisão de verbas destinadas às obras do PAC. E não se enxerga mais do que alguns palmos adiante com o agravamento dramático da quebradeira pelo mundo afora, manchando as expectativas com a eleição de Barack Obama para a Presidência dos Estados Unidos e com as muitas reuniões de dirigentes, como a que reúne na Bahia a cúpula do Mercosul, com o presidente Lula a todo pano nas articulações para recompor divergências e aparar arestas com os vizinhos continentais.

A ministra-candidata desta vez ficou em Brasília, com a responsabilidade de substituir o presidente num dos mais embaraçosos momentos dos seus seis anos de mandato. Com o Congresso em fim de sessão legislativa e passando a impressão que tenta superar a sua marca de recordista como o pior desde o fim da ditadura militar.

O descaro com que suas excelências sustentam que a criação de mais 7.343 vereadores em todo o Brasil não implicará em aumento de despesa porque as câmaras municipais vão continuar a receber os mesmos repasses é uma potoca que desconcerta o mais cínico dos mentirosos. Para encerrar a choradeira dos candidatos a vereador sem votos, basta a pergunta: alguém neste país está sentindo falta de vereadores? Lá é verdade que também não há notícia de reclamação pela escassez de senadores, deputados federais e estaduais.

A crise no Legislativo, como nos demais poderes é ética. A gastança é um dos seus aspectos mais visíveis e cada vez mais ostensivo. E o governo puxa a fila com criação de cargos para distribuir com os cupinchas e o aumento das despesas, como milionário perdulário e irresponsável.

Chovendo no molhado

Fernando Gabeira
DEU NA FOLHA DE S. PAULO

RIO DE JANEIRO - Fiz uma rápida viagem a Santa Catarina e Campos (RJ) para aprender como estamos reagindo às enchentes. Ainda há muito que estudar.

Em Campos, soube que 119 casas populares, inacabadas, foram invadidas pelos desabrigados. Acontece que foram construídas para os que perderam suas casas nas enchentes anteriores.

Tanto em Santa Catarina como em Campos o problema é comum: a ajuda federal custa tanto a chegar que só consegue alcançar o próximo desastre. Qual o caminho para superar este problema? Uma das fórmulas é criar um fundo nacional, evitando responder com medidas provisórias cada vez que caem as grandes chuvas.

Tanto Santa Catarina como Campos têm tradição de desastres naturais. Os catarinenses produziram um atlas das principais catástrofes.

Mas em nenhum lugar onde houve grandes chuvas vêem-se obras planejadas de prevenção. Uma lacuna. Outra lacuna: as forças políticas continuam considerando um humanismo lutar para que as famílias continuem morando em lugares perigosos.

No auge das chuvas aqui, foi criado na Polônia um fundo internacional para adaptação das mudanças climáticas. Será gerido pelo Banco Mundial e é uma fonte para planos nacionais.

Só em fevereiro/março teremos um balanço completo do que se passou no país. Uma coisa ficou clara em Campos. Quando não crê nos políticos, a população se distancia. O prefeito desapareceu e a sucessora teve suas contas bloqueadas.

Sem governos respeitados, será difícil um plano nacional de adaptação e mitigação. Na verdade, tudo será difícil, pois a maioria acha essa conversa sobre prevenção uma nova versão da ecochatice. As chuvas de verão são a chance de colocar o problema na agenda. Antes do próximo desastre.

Joga pedra!

Eliane Cantanhêde
DEU NA FOLHA DE S. PAULO


BRASÍLIA - Há aquela velha provocação, que se pretende engraçada, mas é profundamente machista e de mau gosto, de que "mulher gosta de apanhar". Pois, se algo ou alguém gosta mesmo de apanhar, é o Congresso Nacional. Uma vocação para Geni incrível, jamais vista.

Deixar todas as votações para a última hora já é de praxe, mas empurrar noite adentro uma decisão que, estava na cara, iria irritar brasileiros pobres e ricos de norte a sul é de arrepiar os cabelos. No fim, dar à luz 7.343 novos vereadores não só irritou a plebe rude e nem tão rude como também produziu um racha entre o Senado, que votou o projeto de madrugada, e a Câmara, que decidiu à luz do dia não assiná-lo. Ou seja, não ser cúmplice.

O mundo está em crise, o crescimento do Brasil no ano que vem tende a ser metade do previsto inicialmente, o pavor das empresas e o recuo das exportações começam a devorar sabe-se lá quantos milhões de empregos. E os senadores aumentando o número de vereadores... Façam o favor!

As pessoas querem cada vez mais empregos e cada vez menos políticos, ou menos politicagem.

Mas os senadores, além de inflarem as Câmaras de Vereadores, ainda fatiaram a proposta da Câmara para retirar uma espécie de salvaguarda: a redução do limite de repasse de verbas das prefeituras para as Câmaras Municipais. Era uma tentativa -matreira, é verdade- de evitar que ao aumento de vereadores correspondesse um aumento de despesa. Mas nem isso sobrou. Os senadores multiplicaram os vereadores e deixaram a conta pra lá.

É por essas (e por muitas outras) que os jovens brilhantes, estudiosos, bons oradores e com um mínimo de espírito patriótico nem pensam em disputar mandato político. Para se contaminar com esse tipo de coisa? E com esse tipo de gente?

Cria-se um círculo vicioso. Os quadros políticos vão ladeira abaixo e, com eles, a própria política. O que dizer? Feliz Natal!

Sair da sombra para mostrar poder

Maria Cristina Fernandes
VALOR ECONÔMICO


Na primeira terça-feira do mês, o gerente de uma fábrica de portas e janelas de Chicago comunicou aos seus 240 operários que as portas estariam fechadas em três dias. Lideranças sindicais haviam pressentido o movimento quando, semanas antes, equipamentos desaparecidos da fábrica tinham sido vistos num vagão de trem. Descobririam mais tarde que o maquinário tinha ido parar numa nova fábrica adquirida pelo grupo, em Iowa, sem trabalhadores sindicalizados. Assim que o anúncio do fechamento foi feito, colocaram em prática o plano de ocupação da fábrica. Reivindicavam os 60 dias de aviso prévio negados pelo fechamento repentino.

Durante oito dias, os trabalhadores se revezaram em turnos para manter a fábrica ocupada. Receberam a visita de dezenas de parlamentares. Saíam criticando o Bank of America que, aquinhoado com milhões de dólares de recursos públicos, havia suspendido a linha de crédito à indústria. O governador do Estado suspendeu os negócios com o banco para pressioná-lo a rever a decisão. No quinto dia da ocupação, até o presidente eleito Barack Obama declarou solidariedade aos trabalhadores, a maior parte dos quais latinos e negros.

Como resultado da pressão, o Bank of America cedeu e o JP Morgan ofereceu crédito para que a empresa pudesse pagar os direitos trabalhistas dos demitidos. O resultado da mobilização surpreendeu os próprios trabalhadores e o caso transformou-se em símbolo de resistência num país de baixo grau de sindicalização que já acumula mais de 2 milhões de desempregados este ano.

Não há quaisquer previsões de que o desemprego no Brasil atinja as proporções que vem assolando a economia americana. Mas a onda já começou e não há dúvidas de que vá se espraiar no primeiro trimestre do próximo ano. Encontrará um movimento sindical que tem obtido acordos coletivos acima da inflação graças à economia em expansão. E que precisará provar se esses seis anos de ocupação do poder não o acomodaram a ponto de minar seu poder de mobilização numa conjuntura economicamente desfavorável.

O avanço da agenda sindical no governo Luiz Inácio Lula da Silva acompanhou a velocidade das crises políticas. No início do segundo ano de seu primeiro mandato, o presidente chegou a defender, em conversa informal com jornalistas, a revisão da multa de 40% do FGTS e o adicional de 30% sobre as férias. Era a mesma época em que núcleos importantes de poder no Palácio do Planalto defendiam a aproximação entre PT e PSDB.

Dias depois, eclodiu a primeira das grandes crises de seu governo, a que atingiu Waldomiro Diniz, assessor do ex-ministro da Casa Civil José Dirceu. As crises se sucederiam com o mensalão, a saída de Dirceu e Antonio Palocci, e os malfeitos dos aloprados. O movimento sindical botou a boca no trombone para defender o presidente politicamente fragilizado e ganhou espaço. Até os comandados do deputado Paulo Pereira da Silva (PDT-SP), rachados na eleição presidencial de 2002, juntaram-se à república sindical no segundo mandato.

A reforma trabalhista saiu de pauta e, em seu lugar, pontos da reforma sindical foram avançando. No ano passado, o governo mobilizou sua base para aprovar o reconhecimento das centrais, ponto da reforma que mais lhes interessava.

As críticas do presidente à Consolidação das Leis do Trabalho (CLT) são antigas. É conhecida sua posição em favor de uma relação em que o negociado prevaleça sobre o legislado. Mas é só olhar a bomba-relógio em que se transformou o PMDB hoje para se concluir que o presidente dificilmente brigará com sua base mais fiel.

Da Bahia aos corredores do Congresso, são cada vez mais concretas as evidências de que o eterno fiel da balança ameaça a base política do presidente. O governador do maior Estado comandado pelo PT rompeu com o prefeito aliado do ministro mais poderoso do PT. E, enquanto Jaques Wagner e Geddel Vieira Lima se enfrentam na Bahia, o PT assiste ao PMDB ficar maior que a encomenda na disputa pelas Mesas da Casa.

Seria portanto esperado que o presidente não embarcasse na onda da supressão dos direitos trabalhistas como meio de enfrentar a crise. Vide a veemência com que ontem rejeitou a proposta feita pelo governo de São Paulo - uma versão ampliada de seguro desemprego que livraria as empresas de verbas recisórias às custas do Fundo de Amparo ao Trabalhador (FAT). O que ainda está por se provar é se os sindicatos, mantidos à sombra do poder, serão capaz de resistir ao crescimento do desemprego.

Maria Cristina Fernandes é editora de Política. Escreve às sextas-feiras

Feliz ano-novo. Para alguns

Alberto Carlos Almeida
DEU NO VALOR ECONÔMICO

Alguns temas exigem muitos dados para que sejam tratados. Outros exigem pouquíssimos. É o caso do tema de hoje, o 13º salário. Fim de ano, momento de comemoração para o mundo cristão e de felicidade adicional para os trabalhadores brasileiros empregados no setor formal. Estimativas do Ministério do Trabalho consideram que 40% da população são assim beneficiados. Mais importante que isso, esses 40% ganham mais durante todo o ano do que os aproximadamente 60% que não recebem o 13º. Quem não recebe o 13º teria renda média familiar em torno de R$ 850,00 e quem o recebe, na casa dos R$ 1.300,00.

A cada ano isso varia, mas o que importa é que a minoria dos trabalhadores ganha o 13º e essa minoria tem renda mais elevada do que quem não o recebe, obviamente porque está empregada no setor formal da economia, aquele que gera maior valor agregado e por isso pode assinar a carteira de trabalho.

Eis o xis da questão: o caráter elitista de nossa legislação trabalhista e, mais do que isso, a natureza elitista dos argumentos daqueles que a defendem. Em qualquer lugar do mundo as pessoas naturalizam aquilo que é muito presente. Diz-se que quanto maior é a presença de algum atributo social, menos nós o notamos. Como o racismo é muito presente, não o vemos. Como o elitismo está em todos os lugares, não o percebemos. Os exemplos podem ser multiplicados.

A Consolidação das Leis do Trabalho (CLT) foi gestada e aprovada em 1943, época na qual o Brasil era um país fundamentalmente rural; o 13º veio décadas depois, em 1962, mas o Brasil ainda era rural. Getúlio Vargas a fez para atender - e domesticar - às demandas urbanas de uma minoria de trabalhadores empregados ou no setor público ou em poucas grandes empresas fortemente dependentes do Estado para sobreviver.

O país mudou muito no período e a legislação não acompanhou as mudanças. Precisamos explicar hoje para os nossos filhos por que alguns trabalhadores recebem 13º salário e outros não. No passado tratava-se de uma explicação mais simples, uma vez que a desigualdade era mais facilmente aceita do que hoje. A ética da igualdade se disseminou muito no Brasil, quando se compara a era Vargas com a era FHC ou Lula.

O argumento básico em defesa da CLT e conseqüentemente do 13º salário é o seguinte: a nossa legislação trabalhista é muito boa e protege os trabalhadores. O problema é que a economia brasileira não é desenvolvida o suficiente para incorporar toda a População Economicamente Ativa (PEA) na CLT. Portanto, à medida que nossa economia se tornar maior, mais pujante, todos serão beneficiados pela proteção da CLT. Basta uma frase de Keynes, que voltou ao debate econômico mundial, para derrubar esse argumento pseudodemocrático: no futuro todos estaremos mortos.

O que acontece hoje com aqueles que não recebem o 13º? Terão de esperar pelo sucesso futuro do Brasil. E se vier uma crise que interrompa a trajetória de crescimento? Paciência, isso acontece, terão de esperar um pouco mais. É interessante que o argumento em defesa da CLT anule a existência da sociedade e consagre o saber do legislador (elitista e socializado na década de 30). Não é a lei que se ajusta à sociedade, mas, ao contrário, a sociedade precisa ficar mais rica para se encaixar em uma lei justa e boa, que dá muitos direitos aos trabalhadores.

Há dois argumentos contrários à nossa legislação trabalhista. O mais disseminado é o econômico e empresarial: essa lei aumenta os custos da produção e assim encarece o preço final dos produtos e reduz a capacidade de geração de empregos. O outro, muito pouco falado, é o argumento democrático e universalista: o 13º consagra tratamento desigual aos desiguais - quem está em uma posição melhor no mercado de trabalho recebe um prêmio, quem está pior continua onde está.

Ao elaborar e aprovar a CLT, os legisladores decidiram favorecer um grupo pequeno de trabalhadores em detrimento da maioria do povo brasileiro. Ao manter o instituto do 13º salário, os legisladores aprovam essa realidade dos fatos.

O 13º salário e outros benefícios da legislação trabalhista brasileira configuram, na verdade, uma peça jurídica elitista travestida de uma capa protetora, democrática e inclusiva. Os efeitos da exclusão estão aí: pobreza, violência, falta de confiança entre as pessoas etc. São muitas as causas desses fenômenos, mas certamente o tratamento desigual submetido às pessoas é parte desse processo.

É possível fazer um exercício imaginando que não tivéssemos lei trabalhista alguma, que todos os contratos fossem negociados diretamente entre patrão e empregado e houvesse um tribunal para decidir acerca de eventuais conflitos, além, é claro, dos respectivos sindicatos de cada categoria. Nesse caso, todos seriam tratados igualmente: não haveria nenhum benefício, não haveria FGTS, 13º salário ou o que fosse para ninguém; todos seriam igualmente sujeitos ao fato de não ter nenhum benefício trabalhista. Algo revolucionário para o Brasil, não a ausência de direitos, mas o tratamento igualitário.

Isso é em tudo oposto ao que ocorre hoje com a CLT: muitos direitos para alguns e nenhum direito para a maioria, imperando o "salve-se quem puder".

Quem toma táxi no Rio e em Curitiba neste mês, a qualquer hora, tem de pagar a tarifa correspondente à bandeira 2. Já em São Paulo isso não ocorre. Eis um exemplo cruel do "salve-se quem puder". Há outros, o mais disseminado são as caixinhas de fim de ano para carteiros, lixeiros, entregadores de jornais, porteiros e zeladores. É a mentalidade do 13º salário. No Brasil de hoje, passados em torno de 40 anos do instituto do 13º, todos se sentem no direito de recebê-lo, mas poucos têm o poder de barganha para tal. Qual de nós recusa sem culpa a oferta para a caixinha de fim de ano? Eu mesmo, no condomínio onde fica meu escritório, dei de livre e espontânea vontade R$ 200,00 para o pessoal que trabalha no prédio. Soube que muitos condôminos não o fizeram. O que, então, motiva a oferta?

No meu caso, não foi o direito quase adquirido (para alguns) do 13º, mas a velha e boa patronagem brasileira ou, ao menos, a crença de que ela ainda funcione no coração econômico e financeiro do país. Acreditamos que os serviços no prédio e a boa-vontade do seu pessoal será maior para os que deram a caixinha de fim de ano do que para os que não o fizeram. Além disso, quem fez essa doação tem "um coração bom" e quem se recusou a fazê-la é "mal-agradecido", "frio" e não reconhece o empenho daqueles que cuidam do condomínio.

Tudo se encaixa: elitismo, CLT, 13º salário, patronagem, bom coração, desigualdade etc. São todos elementos de uma sociedade que se moderniza de maneira muito lenta e tem grandes dificuldades em lidar com o seu passado (e presente) elitista e hierárquico. Todos nós, sem exceção, somos parte desse fenômeno. Voltando ao parágrafo que deu início ao artigo: seríamos capazes, se fosse parte da agenda da realpolitik, de apoiar a abolição pura e simples do 13º salário, uma vez que ele não beneficia a maioria das famílias e é recebido justamente pelos que já têm uma renda mais elevada? É bem possível que não.

Para viabilizar essa reforma (ou revolução) na legislação é preciso que a sociedade brasileira aceite o caráter elitista do 13º e busque saídas legais igualitárias para a desigualdade social que nos acorrenta ao passado. Na medida em que isso não é feito ou é adiado, a sociedade busca alternativas ao engessamento legal. O que não é o pagamento por meio de pessoa jurídica senão a fuga a esse engessamento? Se o governo não faz, a sociedade age.

Feliz Natal e bom ano-novo para todos, especialmente para os que não vão receber o 13º salário.

Alberto Carlos Almeida, sociólogo e professor universitário, é autor de "A Cabeça do Brasileiro" (Record).

Infâmia

Merval Pereira
DEU EM O GLOBO


NOVA YORK. Uma das questões mais emblemáticas da mudança de comando no governo dos Estados Unidos, o fechamento da prisão de Guantánamo e o fim da tortura como método oficial de interrogatório a presos da guerra ao terror, tornou-se ponto central da discussão política nos últimos dias, com a divulgação de um documento de uma comissão do Senado americano. O documento contém acusações frontais de que o desrespeito à Convenção de Genebra foi aprovado pelo presidente George W. Bush, e a autorização para que técnicas de afogamento fossem usadas nas prisões de Guantánamo e Abu-Grahbi partiram diretamente do ex-secretário de Defesa Donald Rumsfeld.

Ao mesmo tempo em que o relatório foi divulgado, dois outros posicionamentos vieram a público. O presidente eleito, Barack Obama, reafirmou a disposição de fechar Guantánamo e proibir a tortura, enquanto o vice-presidente Dick Cheney defendeu em um programa de televisão a tortura como maneira eficiente e rápida na luta contra o terrorismo.

Também o presidente Bush, em outra das muitas entrevistas que vem dando, tentando reescrever uma história que tudo indica será desfavorável ao seu período de governo, disse que o fato de não ter havido mais nenhum ataque terrorista ao território americano desde 2001 é prova de que o país está mais seguro e que a política antiterror de seu governo está correta.

Assim como o presidente Bush - e durante a campanha presidencial, também a candidata republicana, a vice Sarah Palin - avocou a si em diversas ocasiões a representação da vontade divina na luta contra o terror, o presidente eleito Barack Obama declara-se admirador do teólogo protestante Reinhold Niebuhr, um de seus "filósofos favoritos".

Considerado um dos mais importantes intelectuais religiosos, ligado ao grupo evangélico Igreja Unida de Cristo, ensinou durante mais de três décadas em um seminário em Nova York e hoje é nome de rua na cidade.

Fundador de um grupo anticomunista chamado Ação Democrática de Americanos, ele apoiou a intervenção dos EUA na Segunda Guerra Mundial, condenou o bombardeio sobre Hiroshima e Nagasaki, mas depois admitiu que a ação fora necessária para conter a União Soviética.

Niebuhr foi um ativista contra a atuação americana no Vietnã. Seu "realismo cristão" o levava a reconhecer o que chamava de "a persistência do pecado" e criticava quem "usava o mal para evitar o mal maior". Para Obama, lendo Niebuhr, aprende-se que, se é verdade que o mal está sempre presente, sua persistência não pode servir de desculpa para não agir.

Em comentários que parecem dirigidos a Bush, Niebuhr dizia que "pretender interpretar a vontade de Deus é presunção". E advertia que "causas nobres provocaram conseqüências cegas e resultados moralmente problemáticos".

É o que o relatório do comitê bipartidário sobre assuntos militares do Senado confirma, afirmando que os abusos aos direitos humanos dos prisioneiros em Guantánamo, Abu-Ghraib, no Afeganistão e nas prisões secretas da CIA foram diretamente decididos pela alta cúpula do governo, a começar pelo ex-secretário de Defesa Rumsfeld.

As técnicas de interrogatórios utilizadas teriam sido ensinadas por agentes chineses durante a Guerra da Coréia, e foram utilizadas pela primeira vez de maneira sistemática e oficial, pelo menos até 2004. Nesse ponto, o relatório ajuda o presidente eleito Obama, que escolheu para permanecer no cargo o atual secretário de Defesa Roberto Gates, que assumiu em lugar de Rumsfeld no segundo mandato.

Toda essa operação já havia sido denunciada em um livro que foi escolhido pela "New York Times Book Review" como um dos dez melhores do ano. "The Dark Side" ("O lado escuro") da jornalista Jane Mayer da "New Yorker", já foi citado aqui na coluna quando de seu lançamento e é realmente formidável trabalho de investigação jornalística, agora confirmado pelo relatório do Senado.

Ele conta como a guerra ao terrorismo se voltou contra os próprios ideais democráticos dos Estados Unidos. A tortura como tática de obtenção de informações mais rápidas que ajudassem no trabalho de inteligência militar, defendida estes dias por Cheney.

O livro ressalta que somente em junho de 2004, por decisões da Suprema Corte, a lei americana passou a ser válida também para o território de Guantánamo, e os prisioneiros passaram a ter o direito de serem representados por advogados diante de um "julgador neutro".

O livro de Jane Mayer tem uma passagem que mostra bem como a distorção das palavras pode ser a base de uma ação do governo para se defender, confirmada pelo relatório do Senado. E a que ponto de esquizofrenia chegaram algumas autoridades ligadas diretamente à Casa Branca

Ao assumir o posto de principal conselheiro legal do presidente no Office of Legal Counsel, o segundo cargo na hierarquia do Ministério da Justiça dos Estados Unidos, o jovem advogado Dan Levin foi obrigado a justificar legalmente os interrogatórios, descaracterizando a tortura.

Um documento anterior ampliara tanto o conceito de tortura que a legitimara, tornando-se um escândalo. Procurava-se agora um trabalho mais "profissional". Levin se dedicou a tentar encontrar nuances semânticas entre palavras como "dor"ou "sofrimento", para definir até onde os interrogatórios poderiam ir.

E, numa atitude extrema, decidiu se submeter aos mesmos tratamentos dados aos presos de Guantánamo, para avaliar na própria pele até onde poderia chegar "o sofrimento" humano.

Agora, o futuro ministro da Justiça, Eric Holder, terá pela frente a delicada tarefa de desmontar toda a parafernália jurídica criada no governo Bush para justificar os abusos aos direitos humanos, e decidir se processa criminalmente as autoridades que comandaram essa situação infamante na maior democracia do mundo.

Falar e fazer nas Américas

Clóvis Rossi
DEU NA FOLHA DE S. PAULO


COSTA DO SAUÍPE - Apenas para que o leitor saiba com quem está falando, já fui um entusiasta da integração latino-americana, já achei bacana a canção de Caetano Veloso "Soy loco por ti, América".

O tempo de estrada na "Nuestra América", que é muito mais do que gostaria de lembrar, introduziu, no entanto, uma pitada forte de ceticismo. Nada contra a integração, que fique claro. Já que falei de canções, acredito em um verso cantado pela mexicana Amparo Ochoa (1946/1994) que diz: "Juntos, codo a codo, somos mucho más que dos" (codo é cotovelo).

O problema é o excesso de retórica. Escutar os presidentes da América Latina e do Caribe discursando interminavelmente nas multicúpulas da Bahia termina sendo um tormento, mesmo quando se trata de uma líder articulada como Cristina Fernández de Kirchner. Ela abriu sua fala dizendo, com toda a razão, que era preciso "um sistema de decisões" para o grupo, em vez de apenas um espaço de reflexão.

Mas girou em torno da frase interminavelmente sem sair do lugar.De todo modo, o excesso de retórica, raramente transformada em ação, é um mal menor ante a idéia de líderes como Hugo Chávez de buscar soluções latino-americanas (e caribenhas, claro) para os problemas da região.

Não existem problemas latino-americanos. Existem problemas universais (fome, miséria, violência, desigualdade, devastação ambiental e uma vasta lista de etc., aos quais se soma agora a crise econômico-financeira também global).

Podem ser problemas mais graves em "Nuestra América", mas continuam sendo universais.Nada contra que as soluções sejam de esquerda, embora seja cada vez mais difícil definir o que é esquerda, desde que consigam convencer o mundo, não só a América, de que são as melhores. Do contrário, vai-se ficar eternamente reinventando a roda -e falando.

A discussão sobre os juros


Luiz Carlos Mendonça de Barros
DEU NA FOLHA DE S. PAULO


Os juros cairão em janeiro, e o ciclo de afrouxamento monetário pode se mostrar maior que o esperado

A CONTRAÇÃO do crédito que nos atingiu a partir de outubro passado é uma das principais responsáveis pela mudança brusca no ritmo de crescimento da economia brasileira. Não por outra razão o governo vem tomando em cascata várias medidas para tentar reverter esse movimento. Nesta semana, o CMN aprovou mais uma mudança na contabilidade dos bancos com o objetivo de abrir espaço para mais empréstimos. É preciso cuidado com esse tipo de medida, cujo uso em excesso pode comprometer a segurança do nosso sistema bancário. Além disso, os efeitos na oferta de crédito são duvidosos e devem ocorrer principalmente nos bancos públicos, com os riscos que conhecemos.

No caso dos grandes bancos privados, não deve haver grande mudança, já que não se trata de falta de capacidade, mas de menor disposição para emprestar, e sobre esta o governo tem pouca influência. Outra frente importante nessa batalha, para evitar uma contração maior do ritmo da economia, é a condução da política monetária do BC. Em sua última reunião, o Copom claramente mudou sua posição ao informar ao mercado que discutiu a possibilidade de iniciar o tão esperado -e necessário- processo de redução da taxa Selic. A decisão de manter os juros foi tomada para acomodar os membros que ainda relutavam em aceitar uma inflexão abrupta na política monetária.

Para entender a dinâmica desse conflito, o mercado esperou com ansiedade a divulgação -que aconteceu ontem- da ata completa dessa reunião. A mensagem clara do Copom é que a decisão de reduzir a taxa Selic já está tomada e deve ser efetivada em sua reunião de janeiro próximo. Fica em aberto a dimensão dessa redução ao longo das próximas reuniões. São várias passagens na ata que permitem essa leitura antecipada. A primeira diz respeito a uma das questões que têm dividido a opinião do mercado: o impacto da desvalorização do real na inflação. No passado, uma desvalorização da magnitude da ocorrida nos últimos três meses sempre pressionou a inflação de forma importante. Esse padrão levou um grupo de economistas até a pedir uma aceleração da velocidade de aumento da Selic. Hoje, estão todos amuados com os termos da ata.

Estive sempre do lado dos que pediam reflexão e alertavam de que, desta vez, a perda de valor do real ocorria no momento de uma recessão global, com queda brutal nos preços de commodities e produtos intermediários. A combinação desses dois movimentos reduziu muito o impacto da desvalorização do câmbio nos preços internos, como mostram os últimos indicadores no atacado. Ainda há riscos, mas eles parecem menores do que nossa experiência histórica indicaria. Por outro lado, a incrível e brusca descontinuidade da oferta de crédito e da atividade reduz sensivelmente a pressão futura sobre os preços. Não por outra razão, o Copom mencionou que houve queda na sua projeção de inflação para 2009, mesmo considerando a forte alta do câmbio.

A combinação dessas duas forças abre um cenário novo para a ação do Banco Central. E essas mudanças não passaram despercebidas pela maioria dos membros do Copom. Apesar do uso de qualificativos, tão ao uso dos bancos centrais, a mensagem é clara. Os juros serão reduzidos em janeiro como passo inicial para um ciclo de afrouxamento monetário que pode se mostrar maior que o esperado pela maioria dos analistas.

Luiz Carlos Mendonça de Barros , 66, engenheiro e economista, é economista-chefe da Quest Investimentos. Foi presidente do BNDES e ministro das Comunicações (governo Fernando Henrique Cardoso).

O QUE PENSA A MÍDIA

Editoriais dos principais jornais do Brasil
http://www.pps.org.br/2005/index.asp?opcao=editoriais&portal=#

quinta-feira, 18 de dezembro de 2008

Cenas do lançamento de Crônica, contos e poemas


Cenas do lançamento de Crônica, contos e poemas


Cenas do lançamento de Crônica, contos e poemas


Cenas do lançamento de Crônica, contos e poemas


Cenas do lançamento de Crônica, contos e poemas


Mais dia, menos dia

Dora Kramer
DEU EM O ESTADO DE S. PAULO

"Quanto mais distância o governo tiver das relações entre capital e trabalho, melhor", disse o presidente Luiz Inácio da Silva ao Estado a propósito da proposta de Roger Agnelli, presidente da Vale, de suspensão temporária de leis trabalhistas a fim de amenizar os efeitos da crise nos empregos.

Conceitualmente, a posição do presidente combina com a opinião do sindicalista dos anos 80, que pregava a livre negociação entre patrões e empregados. Está totalmente de acordo com um dos primeiros discursos de Lula presidente, em veemente defesa das reformas trabalhista e sindical.

É a linha adotada pelo ministro da Justiça, Tarso Genro, mês passado em seminário na Confederação Nacional da Indústria durante o qual considerou um "erro" a inclusão de direitos trabalhistas na Constituição e defendeu a reformulação da CLT para adequar a legislação ao "mundo novo do trabalho".

As opiniões do presidente da República e do ministro da Justiça só não combinam com as ações do governo nessa área.

"Na Constituição não existem absurdos em termos de direitos trabalhistas. Há um fetiche de que a redução da desregulamentação gera mais emprego, só que não existe experiência mundial que comprove isso", disse o então ministro da Previdência, Ricardo Berzoini (hoje presidente do PT), em 2004 quando sacramentado o abandono da reforma trabalhista.

O argumento era a falta de "tempo hábil" para construir o consenso e negociar a aprovação no Congresso. Passados quatro anos, a crise impõe a retomada de uma discussão que a realidade imporia de qualquer forma, mais dia, menos dia.

Tivesse enfrentado a discussão na hora certa e cumprido a promessa de levar adiante as reformas, o governo muito provavelmente poderia ficar de espectador, como propõe Lula. Mas, como fugiu do problema por receio de entrar em atrito com as centrais sindicais - fontes poderosas e permanentes de apoio político - não há como o governo ignorar o assunto.

Além dos compromissos com as centrais, cuja pressão recai diretamente sobre o Planalto, há a amarra das relações trabalhistas ao Estado.

Portanto, não basta o presidente querer "distância" por vontade e conveniência. Teria sido necessário agir a tempo, enfrentar os contenciosos, mediar as demandas e arbitrar as negociações.

Esse episódio mostra como as coisas têm preço. Foi feita escolha de evitar os embates em todas as reformas, trabalhista, sindical, previdenciária, tributária e política. Como as mudanças não eram palavras de ordem e sim imperativos, não fazê-las permite até o adiamento dos atritos e, com ele, a manutenção do ambiente aparentemente mais agradável a todos.

Mas obriga o governo a se defrontar com a necessidade de providenciar remendos artificiais tão ou mais desgastantes que os consertos verdadeiros.

Motim

O nome da resistência do presidente da Câmara Arlindo Chinaglia, em cumprir a decisão da Justiça sobre fidelidade partidária não é corporativismo.

É desacato à autoridade. Com o qual termina seu mandato menor do que começou.

Ele por ele

Há quem enxergue na tentativa de Garibaldi Alves de se reeleger presidente do Senado um desvio para abrir caminho à candidatura de José Sarney.

Posta a dificuldade, uma corrente pra frente se empenharia na remoção do obstáculo "convencendo" Sarney de que é ele o bem-amado de plantão.

Pode ser e pode não ser. Fato é que Garibaldi havia pensado há meses em ser candidato de novo, mas foi jurídica e politicamente desaconselhado. Isso antes de devolver a MP das Filantrópicas para ira do Planalto.

Na época da primeira ofensiva pró-reeleição, José Sarney pediu a Garibaldi a documentação que ele reunira a respeito. Queria examinar detidamente o assunto.

Eles x Eles

A entrada do deputado Aldo Rebelo em cena para disputar a presidência da Câmara deixa a confusão em torno das eleições das presidências do Congresso cada vez mais parecida com uma briga interna do PMDB.

Aliado de Renan Calheiros, Aldo Rebelo torna a vitória de Michel Temer, presidente do partido, uma possibilidade remota no primeiro turno.

Calheiros é prócer da ala aliada ao presidente Lula desde o primeiro mandato e perdeu muito espaço com a adesão da "turma da Câmara", liderada por Temer e Geddel Vieira Lima.

Quanto mais entraves são criados ao acordo de alternância firmado entre PT e PMDB, mais difícil fica a eleição de Michel Temer e menos poder seu grupo acumula.

Temer e Vieira Lima têm prestígio no tucanato, que, se vitorioso em 2010, não daria guarida a Calheiros. Para o PSDB, é inesquecível a experiência do ministro da Justiça de Fernando Henrique que deixou o cargo atirando no governo.

Quem conspira contra o habeas corpus?

Maria Inês Nassif
DEU EM VALOR ECONÔMICO


O presidente do Supremo Tribunal Federal (STF), Gilberto Mendes, ao discursar na Câmara por ocasião dos 40 anos do malfadado Ato Institucional nº5, um instrumento de força que deu ao regime militar poder de vida e morte sobre os brasileiros, falou contra uma suposta articulação em favor da limitação do habeas corpus, garantia constitucional que o regime ditatorial jogou no lixo. "É fundamental que neste dia em que lembramos do AI-5, ressaltemos a necessidade de preservação do habeas corpus, não a sua limitação. O habeas corpus é a garantia dos direitos judiciais", disse o ministro. Em algum lugar da internet, é possível ler, junto com a "denúncia" de Mendes, a informação de que "no Congresso, parlamentares defenderam silenciosamente a limitação na concessão de habeas corpus depois que Mendes autorizou por duas vezes a libertação do banqueiro Daniel Dantas, do Opportunity, durante a Operação Satiagraha".

Vai saber o que é uma "defesa silenciosa" - mas, no final das contas, a "denúncia" de Mendes sugere que se entenda, como se verdade fosse, que ele se insurge contra setores antidemocráticos do Congresso que querem limitar o habeas corpus. Não existe nenhum movimento para reduzir as prerrogativas do STF ou os direitos individuais. O que existe é um grande desconforto em relação às suas "denúncias", decisões, ataques indiscriminados a outros poderes ou mesmo a instâncias inferiores da Justiça e à forma de confrontar autoridades.

Mendes libertou duas vezes o empresário Daniel Dantas, preso por ordem expedida por um juiz de primeira instância, e não pelo poder discricionário de um "estado policial". Antes, com igual eficiência, havia libertado presos das operações Anaconda, Hurricane e Navalha. Soltou os cachorros contra a Polícia Federal e contra o juiz Fausto de Sanctis, da 6Vara Federal Criminal de São Paulo, responsáveis pela prisão de Dantas, em defesa do preso - desqualificou, portanto, o trabalho do juiz e da polícia. Ameaçou punir o juiz. Foi alvo de manifestos nacionais em favor de seu impeachment e de outros tantos protestos contra sua decisão. Daí, muitas decisões depois, todo o mal-estar causado por uma aversão explícita a operações da Polícia Federal que resultaram em prisão de gente mais ou menos graúda é transformado num complô contra o instituto do habeas corpus, e o presidente do Supremo se apresenta como se fosse o único defensor de prerrogativas constitucionais.

Para que não paire qualquer confusão, observe-se o seguinte: setores que se envolveram seriamente na luta pela conquista das liberdades democráticas se insurgiram, sim, contra decisões do ministro Gilmar Mendes, mas por mais que se procure em conversas e arquivos não existe registro de qualquer movimento para reduzir o instituto do habeas corpus, como "denunciou" o presidente do STF. A insurgência foi contra atos seus, não contra o instituto. Não existe uma conspiração contra a democracia. E Mendes está longe de ser o bastião das liberdades democráticas.

Aliás, preocupante é o anúncio do ministro, que também preside o Conselho Nacional de Justiça (CNJ), de que o órgão de controle do Judiciário estuda uma "resolução para fazer o acompanhamento de modo a ter uma retificação eventual dos fundamentos da prisão preventiva". Nesses tempos bicudos, isso não significa apenas mais uma forma de controle do presidente do Supremo sobre as prisões decretadas por juízes de instâncias inferiores. Significa que Mendes investe mais uma vez para controlar decisões dos juízes.


Para registro para a posteridade, vai em seguida uma pequena lista das "denúncias" e "protestos" do ministro: contra o "aparelhamento" do funcionalismo público (referência a uma suposta partidarização da PF); contra o "independentismo" da Justiça (não o seu, certamente, mas o dos juízes de primeira instância); contra a invasão da reitoria da UnB, em abril; contra o excesso de prisões preventivas; contra a opinião do presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de que a absolvição do fazendeiro que seria o mandante da morte da missionária Dorothy Stang depunha contra o Brasil; contra a "espetacularização" da PF; contra as investigações sigilosas feitas pelo Ministério Público; contra as trocas de partidos por parlamentares; contra a lentidão da Justiça; contra o excesso de edições de medidas provisórias; contra o fato de o ministro da Justiça, Tarso Genro, não ter aprovado a soltura de Dantas ("Ele não tem competência para opinar sobre o assunto", disse); contra o fato de a ministra Dilma Rousseff ter opinado que crime de tortura é imprescritível ("Terrorismo também é imprescritível", afirmou ele, certamente apontando o dedo para a ministra, que militou, na época da ditadura, em um grupo armado); contra o que chamou de "estado policial", comparando-o à KGB; e contra o MST. De outro lado, considerou dentro da normalidade a intervenção do Judiciário em questões onde não houver consenso entre governo e oposição.

A lista de "competências" para opinar que se delega o presidente do Supremo, bem como a sua agressividade, tem colocado os demais poderes na defensiva. Enquanto Executivo e Judiciário recuam diante do presidente do Supremo, este avança sobre assuntos que não são seus. Confia que ninguém vai pagar para ver uma crise institucional.

Que Papai Noel presenteie o Brasil, em 2009, com uma democracia mais equilibrada. Aliás, com mais democracia. Quando um presidente de um poder se julga com mais poder do que tem, isso é subtração de democracia.

Maria Inês Nassif é editora de Opinião. Escreve às quintas-feiras